El mundo contempló absorto la ceremonia de clausura de las XXIX Olimpíadas: un espectáculo de elevado nivel artístico donde se combinaron armonía, diversión y bailes de sutil delicadeza y gran expresividad. -Mami, creo que estamos muy lejos de ser sede de unos Juegos Olímpicos. -¿Por qué lo decís? -Es que, no sé… ¿qué tipo de baile bien nuestro podríamos ofrecer al mundo?
Le respondí indirectamente: -Virginia, ¿qué música te gusta más? - No entiendo tu pregunta. -Quiero decir qué ritmos musicales evocan en ti mejores sentimientos, los que más te llenan. -Me encanta el rock mami, pero para bailarlo no para escucharlo. -Ahora Vicky, soy yo la que no entiendo.
Sin percatarnos transcurrió hora y media en la que charlamos de música y baile. Algunos bailes estimulan pasiones y excitan los sentidos: impulsan irracionalmente a moverse y saltar, cansan el cuerpo y aturden el espíritu. Si a ese estímulo auditivo añadimos otros como alcohol o drogas, se logra provocar un placer físico que dista mucho del humano gozo racional. Otras músicas, por el contrario, no incitan a escurrirse por un caño ni a sacarse la ropa, no mueven a la exhibición de atributos físicos pero tocan en lo hondo del espíritu: invitan a la charla confidencial y dejan huellas sanadoras.
El ser humano es esencialmente musical: el prodigioso lenguaje de notas y ritmos que cada cultura ha ideado son parte de nuestra naturaleza y disfrutar de buena música es una de las habilidades que nos diferencian de los animales. Las melodías agradables estimulan positivamente el cerebro, mejoran la inmunidad al aumentar las endorfinas, rebajan el estrés. La música y el baile son arte y ciencia. El canto sirvió antaño hasta para enseñar matemáticas ¿se acuerdan que muchos aprendimos las tablas cantando? -Mami, sabés que cuando estuve de intercambio en Minnesota algunos me decían -¡Ah! si,Uruguay... Me han dicho que Asunción es una linda ciudad.
El desconcierto inicial no me dejaba reaccionar y al entrar en confianza pude explicar algo de geografía. Pero me di cuenta que lo más eficaz era mostrar con mis actitudes no sólo "que el sur también existe" sino que no andamos con plumas y taparrabos. Después de un silencio mi hija espetó: -Ahora tendré que procurar que no se enteren de que en la TV rioplatense pasan el baile del caño y la ronda de strip-dance donde ¡ni siquiera usamos alguna que otra pluma o taparrabos!
Virginia me dejó pensando.
Cuando no se disfruta de la música.
Amusia es la dificultad para procesar la música. Suelen padecerla niños con autismo o problemas de conducta, personas con Alzheimer, Parkinson, traumatismos de cráneo e infartos cerebrales con afasia, y a veces algunos enfermos sometidos a quimioterapia.
Mozart es bueno para la salud.
El médico francés, Albert Tomates, escribió hace 40 años el libro Pourquoi Mozart? Allí relata experiencias con vacas, que escuchando sinfonías del gran maestro, aumentaron la producción de leche. También se constató la mejora en el crecimiento y vitalidad de las plantas.
La música ayuda a la curación.
La musicoterapia propone mejorar la ansiedad con "El concierto de Aranjuez" y "Las cuatro estaciones", el insomnio con el "Preludio para la siesta de un fauno", de Debussy, y los Nocturnos de Chopin. Reserva el Concierto para violín de Beethoven como ayuda a la depresión.