Causa de grandes dolores de cabeza para el gobierno en 2007 por las posturas opuestas defendidas por el presidente Tabaré Vázquez y por su anterior canciller Reinaldo Gargano, el Senado ratificó ayer la firma de un acuerdo marco de comercio e inversiones con Estados Unidos, conocido como TIFA, un escenario de menor jerarquía que el inicialmente pensado Tratado de Libre Comercio (TLC) que el gobierno del presidente George W. Bush quiso suscribir con Uruguay, pero que las diferencias en el Frente Amplio y la oposición de los socios del Mercosur frenó.
Cuando el Senado analizó ayer el tema, hubo distintas visiones en la bancada del oficialismo. El comunista Eduardo Lorier permaneció fuera de sala durante el tratamiento y votación del proyecto; otros hablaron a favor de mejorar la relación con la región casi sin nombrar a Estados Unidos, como el ex canciller Reinaldo Gargano o su colega Alberto Couriel; y otros presentaron propuestas, como Jorge Saravia, del Espacio 609, para que el Mercosur avance hacia la firma de un TLC con Estados Unidos, del mismo modo que el bloque lo hizo con Israel.
AQUEL TREN. Los nacionalistas centraron su postura en abrir el comercio. Aseguraron que, en la actualidad, amigos son los que nos compran la producción y le dan trabajo a los uruguayos. Por eso, no extrañó que aprovecharan el tema para marcar las diferencias en el gobierno. Así, el herrerista Luis Alberto Heber resaltó que no firmar el TLC con Estados Unidos fue un "error". El TIFA "es un tímido paso en la dirección correcta", apuntó. Como el presidente Vázquez en 2007, Heber usó la imagen del tren. En los primeros meses del año pasado, el presidente utilizó un simbolismo para decir que el TLC con Estados Unidos era una ocasión para "no dejar pasar el tren" del comercio concretando el acuerdo por la vía rápida que permitía entonces el Congreso estadounidense. Gargano, en aquellos días, mostró su rechazo afirmando que había que cuidar que el tren "no nos pase por arriba". Ahora, Heber advirtió que el país no abordó "aquel tren" del que hablaba Vázquez, sino "un trencito", en alusión a las menores posibilidades que nos da el TIFA respecto del TLC.
Heber le marcó a Gargano, presente en sala, el hecho de haber sido como ministro de Relaciones Exteriores un ferviente opositor al TLC, en el marco de otras diferencias internas que se generaron en el gabinete.
Anunció que el Partido Nacional votaría el TIFA porque "el mundo hoy es de comercio, no ideologizado", y añadió que quien quiera ponerle ideología al comercio "tiene los papeles atrasados".
RESIGNACIÓN. Los nacionalistas, en sucesivas intervenciones, reconocieron que un TLC con Estados Unidos pudo generar divisiones en los acuerdos regionales, pero advirtieron que no hay que quedar presos de los países mayores del Mercosur.
"El Mercosur es un trampolín para la integración hacia el resto del mundo y no una cárcel para estar preso en la región", apuntó Heber a modo de resumen.
Para el colorado Julio María Sanguinetti, la firma del TIFA es un "avance modesto" en la inserción internacional que el país necesita. Sanguinetti entiende que fue "un acto de resignación" del gobierno no haber firmado el TLC. Afirmó que no se puede hablar del Mercosur como ejemplo de regionalismo abierto, algo para lo que fue pensado en su momento.
En tanto, el frenteamplista Saravia no se mostró de acuerdo con un TLC con Estados Unidos, aunque sí con el hecho de que la región como bloque se encamine hacia un tratado de libre comercio. "Hubiera sido un error si nos atábamos de patas y manos con un tratado con Estados Unidos. No diversificar el mercado hubiera sido un error garrafal con la caída de la economía estadounidense", reflexionó Saravia.
A su vez, Gargano, en una extensa intervención, pidió poner la máxima atención comercial en el Mercosur. "El que diga que hay que irse del Mercosur pierde de vista la realidad numérica", aseguró, manifestándose partidario de que el bloque sume a otros países. Como cuando era canciller, Gargano volvió a hablar con frialdad sobre la posibilidad de hacer acuerdos comerciales con Estados Unidos. "Hay que mirar a los vecinos entre otras cosas porque el flete es menor. No tenemos que andar 12.000 km", opinó.