BÁRBARA CELIS | EL PAÍS DE MADRID
Cuando una aspirante a primera dama estadounidense habla, todo el país escucha. Y sobre todo, mira. Imposible evitar ser juzgada como mujer sin todo el paquete femenino adicional. Porque, mucho nos tememos, en eso los tiempos aún no son distintos, aunque se trate de la esposa del defensor del cambio.
La gran noche de Michelle Obama, mujer de Barack, fue el lunes cuando inauguraba con su discurso la Convención Demócrata de Denver. Todos escucharon. Y asintieron gracias a un discurso emocionante. Y sí, en un mundo hipermediatizado como el del siglo XXI, su ropa iba a ser escrutada tanto como sus palabras.
A juzgar por el efecto sobre la hipercrítica blogósfera, Michelle triunfó con su elección. Luego supimos que fue María Pinto la responsable del vestido turquesa con un discreto escote en V, mangas tres cuartos y el largo de pollera justo a mitad de la rodilla, con el que esta atípica aspirante a primera dama hizo su aparición estelar ante los demócratas y el mundo.
Esta diseñadora de Chicago, que trabajó como asistente de Geoffrey Bene, ha sido el hada madrina estilística de Michelle desde que su marido anunció hace ya más de un año que se presentaría a las elecciones. Pinto fue la responsable del vestido púrpura que la aspirante a primera dama lució aquella noche y también de otros trajes con los que ha ido desfilando por todas partes de Estados Unidos acompañando a su marido en la larga carrera hacia la Casa Blanca.
El lunes, su vestido -de lana- funcionó perfectamente a juego con los de terciopelo de las dos hijas de Michelle, Malia (10) y Sasha (7). Y también con el broche -una turquesa dentro de una estrella de plata- que decidió agregar al vestido.
Eso sí, según explicó la diseñadora Pinto a The New York Times, ella no viste a Michelle para los eventos, simplemente le vende la ropa y luego es ella quien decide utilizarla según la ocasión.
Pinto lleva en el mundo de la moda 16 años y conoce a Michelle Obama, a la que considera "clienta y amiga" desde hace tiempo. "Un día me dijo que necesitaba varios vestidos y algún traje para el trabajo", cuenta Pinto. Desde entonces su relación se ha ido cimentando y ambas se han beneficiado de ella.
Del vestido de Michelle se comentaba en la prensa estadounidense que era "sencillo, poco estridente, lo cual es una buena idea porque a los Obama se les ha atacado por ser elitistas y si hubiera escogido algo más elegante habría alimentado ese tipo de críticas", afirmaba Laura Schwartz, que trabajó en la Casa Blanca asesorando a los Clinton.
Por su parte Pinto acaba de inaugurar su propia boutique en Chicago y gracias al efecto Michelle se está convirtiendo en una de las diseñadoras más buscadas de la alta sociedad estadounidense.
Michelle Obama
Durante la campaña electoral de su marido, Michelle (44) ha demostrado tener una fuerte personalidad a la hora de vestir. Su paleta de colores preferida está entre los violetas, azules y lilas y, entre los accesorios, usa cinturones anchos con cierto aire retro. La candidata a primera dama de los EE.UU. construyó una imagen elegante y sin ostentaciones. Llegó a lucir un collar de perlas falsas, para dar un mensaje de cercanía dirigido a mujeres de clase media. El vestido que usó en la última convención de Denver era de lanilla turquesa. Sus hijas, Malia (10) y Sasha (7), también estaban vestidas con los colores preferidos de Michelle. "El vestuario es importante porque refleja cuál será su estilo como primera dama. No está pendiente de mostrarse con vestidos de diseñadores famosos. No muchas mujeres podrían lucir tan bien como ella ese vestido azul, pero sí muchas podrían comprarlo", fue uno de los tantos comentarios que inundaron la web.
Al alcance de todas
María Pinto es una diseñadora de Chicago, que en pocos meses ha ganado una gran fama dentro del mundo de la moda por ser la preferida de la esposa del candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos. El vestido violeta que Michelle Obama lució cuando su marido lanzó su candidatura en el Partido Demócrata, fue el primero que llamó la atención de la prensa que elogió su elegancia y sobriedad, al no caer en costosos lujos. Esa cualidad lo ponía al alcance de las mujeres trabajadoras promedio, opinaron los críticos en esa oportunidad. Lo mismo sucedió con el vestido elegido para la reciente convención realizada en Denver, en donde los comentarios positivos fueron unánimes. Si bien hace varios años que Pinto está en el oficio, recién pudo establecer su propia tienda de ropa pocos meses atrás. Ahora, sueña con poder vestir a una primera dama de su país en el día de su asunción.