Víctor R. Porratti
Era el choque de los candidatos. El Biguá campeón y el Atenas que se armó para dar pelea.
Jornadas atrás, en un encuentro amistoso con motivo del aniversario de los alas negras, Biguá había sido superior y Atenas no conformó; pero el partido de ayer era el que valía y Atenas venció en cifras de 89 a 72, en lo que se transformó en un puntazo.
Atenas se tomó muy en serio el partido, dominó el trámite de principio a fin y ganó con justicia, dejando sin nada que hacer al último campeón
El excelente trabajo de Gustavo "Panchi" Barrera en la conducción, el desempeño exuberante de Diego Pereyra en el goleo y un trabajo muy parejo en la marca de todo el equipo así como la firme estructuración, hicieron que Atenas sacara ventaja, anulara el juego perimetral de Biguá y de ahí en más controló el partido.
Biguá no se encontró en ningún momento. Martín Osimani estuvo lejos de su rendimiento, Leandro García Morales, a pesar de sus 19 puntos, no fue el de siempre, Mauricio Aguiar no repitió lo hecho en el amistoso y al equipo no le salió nada.
Tanto es así, que Atenas liquidó el juego a falta de siete minutos para el cierre, cuando en cifras de 76 a 56, sacó 20 de ventaja y Biguá terminó de hundirse
Fue un justo y muy importante triunfo en el arranque de los de Palermo.
Biguá deberá corregir su accionar en defensa, el lanzamiento exterior (que en lo previo parecía contundente y ayer falló) y un hecho importante es que uno de sus extranjeros, Víctor Ramalho, dejó dudas en su desempeño.
El País