EDWARD PIÑÓN
Beijing
El pais en china
No hay más competencias y las fiestas son parte del recuerdo, pero Beijing sigue respirando con intensidad el clima olímpico.
Sus principales calles están pobladas de deportistas e integrantes de las delegaciones. Sus templos son visitados por ciudadanos de todo el mundo que aún no tienen vuelo de retorno para sus naciones.
En la ciudad que llegó a hospedar a 16.000 personas entre atletas, entrenadores y dirigentes, los automóviles comenzaron a invadir caminos que eran reservados a los Juegos, desafiando multas, síntoma de que la fiesta ha terminado.
La gente sigue pidiendo y cambiando pins en las cercanías del Parque Olímpico y ahora pululan los vendedores de camisetas con diseños de los Juegos 2008.
Los que antes aparecían de sorpresa y trataban de esconderse de la policía, ahora no tienen temor en arremeter contra el extranjero y si luce la acreditación de Beijing 2008 seguramente sufra el acoso de varios individuos. Son capaces de formar un pelotón de persecución durante una o dos cuadras, con tal de lograr que el visitante se digne, aunque sea un minuto, a prestar atención a lo que le están ofreciendo.
Beijing sigue igual que antes del punto final de sus grandes Juegos Olímpicos. La ciudad está rodeada por el smog y el tráfico avanza a un paso tan lento que dan ganas de bajarse del taxi para ir caminando.
Lo único diferente se aprecia en el subte, donde los voluntarios ya comenzaron a cambiar los logotipos de los Juegos Olímpicos por los Paralímpicos 2008.
En el centro de prensa todavía hay periodistas trabajando y gente que intercambia tarjetas personales.
Se forman algunos encuentros para dialogar sobre lo que se vio en Beijing y hay coincidencia absoluta en que China se sacó buena nota en casi todos los rubros, especialmente los de organización, seguridad e infraestructura.
China no se detiene ni un instante, por más que las estrellas del deporte ya partieron. El mundo olímpico está en cada esquina, en cada establecimiento. Será por eso que hay mozos de restaurantes que no tienen reparo en pedir un obsequio, algo que permita demostrar que recibió a turistas de distintos países. A muchos les cuesta entender dónde queda Uruguay, pero son capaces de decir "muy bonito" en un claro español con tal de caer simpáticos y obtener un premio.
No queda ni un solo chino que no quiera observar detenidamente la acreditación de este periodista y ofrecen sus respetos cuando comprueban que se cumplieron funciones en los Juegos que organizó su país. Los que le ganan a la timidez quieren saber qué impresión dejó China al visitante y regalan amplias sonrisas cuando encuentran la respuesta esperada.
No hay competencias. No hay medallas. No hay estrellas. Pero los Juegos no se fueron de China y difícilmente lo hagan tan rápidamente. Este pueblo disfrutó recibir a la gran fiesta del deporte y están orgullosos de haber sido el centro del mundo.
Mientras tanto, Londres ya se prepara para los Juegos de 2012 y ayer recibió a los atletas británicos que regresaron al país tras la actuación histórica de la delegación, que acumuló 19 metales de oro, en lo que es la mejor actuación del Reino Unido desde hace un siglo.
El `Team GB` (Equipo Gran Bretaña) viajó a bordo de un Boeing 747 de la compañía British Airways, en cuyo fuselaje especialmente decorado se podía leer el lema "Orgullosos de llevar a nuestros héroes a casa".