RICARDO SOSA
La baja en el mercado internacional de los precios de la soja y el trigo, ya está dando su primera "colaboración" en la pelea del gobierno por contener la inflación. Es que eso permitió que a nivel interno disminuyeran el aceite y la harina.
Aunque el último acuerdo voluntario entre el gobierno y el sector privado era mantener los precios de la harina de trigo y el aceite de soja hasta el 31 de agosto, la baja en el valor de los dos granos hizo que los productos derivados ya registraran caídas de precio durante este mes, según informaron a El País fuentes oficiales y del mercado.
Ejecutivos de las cadenas de supermercados dijeron a El País que se dio una caída de 7% a principios de agosto en el precio de la harina y habrá otra de similar magnitud que se producirá en los próximos días. En la harina para uso industrial sólo se dio un descenso en los primeros días de agosto.
Ejecutivos de los molinos habían señalado la semana pasada que el descenso del costo de la materia prima -el trigo representa por lo menos tres cuartas partes del costo- había permitido bajar los precios.
En el gobierno, los funcionarios que siguen la evolución de los valores de la canasta básica apuntaron que la caída en los precios de la harina se dio sólo en "algunos molinos".
En tanto, el aceite de soja marca Condesa de la empresa Cousa registró una baja de 5% en agosto, a tono con el descenso del precio de la soja disponible que perdió alrededor de US$ 100 en el último mes y medio.
El precio que están recibiendo los molinos por trigo desde Argentina está en torno a US$ 380. Es el mismo valor promedio que tenía marcada la industria molinera cuando realizó el último aumento de la harina en el mes de mayo.
"Ahora se ve como el mercado funciona. Cuando sube la materia prima también lo hacen los precios y al revés cuando hay bajas", dijo, irónico, el director de un molino en alusión a los acuerdos de precios con el gobierno.
En mayo y junio se llegó a pagar el trigo disponible en el mercado a unos US$ 450 la tonelada.
A mediados de mayo el Poder Ejecutivo comenzó a negociar con los integrantes de la cadena del trigo, la molinería y los derivados de la harina ante las constantes subas generadas por el alza del cereal.
Se logró un acuerdo para que durante dos meses se mantuviera el precio de la harina, de varios productos de panadería y fideos.
Además se consiguieron bajas de precios en cuatro líneas de pasta seca y una de pasta fresca. A fines de julio se acordó extender por un mes la vigencia del acuerdo, en tanto se aprobó un ajuste de 4% en el precio de los productos panificados.
En la ecuación de costos, el panorama para los molinos es mejor que cuando firmaron el primer acuerdo.
El valor del trigo disponible descendió y no subieron los combustibles como se temía ante el imparable avance del petróleo.
Desde hace más de un mes en Uruguay el precio para la próxima cosecha osciló en un rango que fue entre US$ 280 y US$ 295 la tonelada.
La gerente de la empresa Garmet, Carola Píriz, dijo a El País que existe incertidumbre sobre el precio que tendrá el trigo en la cosecha debido a lo que pueda pasar en Argentina.
"No hay una tendencia marcada, hace dos semanas se reactivó la oferta de los productores para la exportación ante las sostenidas bajas internacionales aunque en los últimos días estuvo más tranquilo el volumen de negocios", explicó la ejecutiva.
LÁCTEOS. Un rubro en el que se espera que pueda existir algún ajuste hacia abajo en sus elevados precios actuales es en el lácteo.
Ejecutivos de las industrias lácteas dijeron a El País que, ante el menor dinamismo de las exportaciones de quesos, se está dando un mayor stock de ese tipo de productos en la plaza local.
En un supermercado dijeron que eso se podría ver reflejado en los precios locales en los próximos quince días.
A fines de esta semana el Poder Ejecutivo definirá el precio de la leche al consumo.
En el rubro de frutas y verduras la mayor presencia de oferta local e importada llevó a la caída o mantenimiento en el precio de los productos más sensibles. El reporte del Mercado Modelo correspondiente a la semana pasada marcó leves descensos para la papa (-3,8%), cebolla (-3,8%), boniato (-5,9%) y zanahoria (-7,7%).
Estos productos están dentro de la lista de alta sensibilidad que llevó al gobierno a decretar un sistema simplificado para su importación, que comenzó el 1° de julio. En el reporte se señalaron bajas en algunas variedades de cebollas.
El mercado está abastecido por una mayor oferta nacional y la presencia de productos importados desde Argentina y Chile. En papa hubo descensos para algunas categorías, aunque la presencia de productos importados desde Argentina "es marginal". En la categoría que más pesó la importación -en este caso desde Brasil- fue en el boniato.
Gobierno espera más reducción
El viceministro de Economía y Finanzas, Mario Bergara dijo la semana pasada a El País que puede que se "enlentezcan algunos precios" a nivel internacional.
Bergara había señalado el jueves que "es razonable esperar una desaceleración de esos precios porque no se puede pensar en que crezcan a ese ritmo toda la vida, pero nadie prevé una reducción drástica de esas tendencias en los próximos años".
Para el viceministro, "se-ría hasta sano que hubiera una desaceleración de precios, pero no es esperable una drástica reversión del aumento de precios y, por lo tanto, tenemos una visión relativamente optimista para los próximos años".
El mismo jueves, el Comité de Política Monetaria del Banco Central (BCU) decidió mantener la tasa de política monetaria (call) en 7,25% siguiendo con el sesgo contractivo en materia de emisión monetaria.
En el comunicado dado a conocer luego de la resolución, el BCU señaló que "los principales factores" que mantienen a la inflación por encima de la meta de entre 3% y 7%, como el petróleo y los alimentos frescos, "parecen estar cediendo".
En los 12 meses cerrados a julio la suba de precios fue de 8,02% y en los primeros siete meses del año llegó a 5,91%.
Ancap disminuiría las naftas
En la primer semana de septiembre, Ancap decidirá una baja en el precio de los combustibles, debido a la caída que ha tenido el valor del petróleo en agosto. El viernes el barril de crudo cerró en US$ 114,59, más de US$ 7 por debajo de la referencia de Ancap (US$ 122). En julio la petrolera estatal absorbió el incremento en el barril de petróleo, sin tocar los precios de los combustibles. En agosto, la situación se revirtió y en pocos días el barril de petróleo cayó desde más de US$ 130 a debajo de US$ 120.