NUEVA YORK | EL PAÍS DE MADRID
Naciones Unidas está atascada a la hora de aportar una solución política a la crisis en el Cáucaso. El conflicto está poniendo en evidencia la impotencia de la institución a la hora de velar por la paz mundial.
En los pasillos de Naciones Unidas se habla de falta el liderazgo de su secretario general, Ban Ki-moon. La reunión del Consejo de Seguridad celebrada la madrugada de ayer acabó como empezó, con dos propuestas rivales de resolución sobre la mesa para estampar el sello de la ONU al plan de paz acordado por Rusia y Georgia.
La división entre sus miembros, sin embargo, impide el consenso cuando se entra en la tercera semana del estallido del conflicto.
Rusia, patrocinador de uno de los textos, cuenta en su cruzada con el apoyo de China y Sudáfrica. Mientras que Francia hace de portavoz del Reino Unido y Estados Unidos. Los cinco países, con poder de veto, tienen formas diferentes de interpretar los principios de la Carta de las Naciones Unidas a la hora de justificar su posición.
Moscú invocó su derecho a intervenir para proteger a sus nacionales ante lo que calificó como una operación de limpieza étnica orquestada por parte de Georgia, e insiste que cualquier resolución de la cuestión debe tener en cuenta la voluntad de independencia de los ciudadanos de Osetia del Sur y Abjazia. Son los mismos argumentos utilizados por la OTAN y después por la ONU en el caso de Kosovo, explicó el embajador ruso ante el organismo, Vitaly Churkin. Una justificación que no aceptan las potencias occidentales, cuya posición se sustenta en el respeto del principio a la integridad territorial y la soberanía de Georgia.
Ahí está el escollo principal a la hora de consensuar una resolución que dé el primer paso hacia la solución política de la crisis. De hecho, el borrador ruso está diseñado para aplacar la propuesta francesa, que reafirma la integridad territorial de Georgia dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente. Churkin explica que el motivo por el que no aparece en su texto es simple: "Los seis principios acordados por Medvedev -presidente ruso- y Sarkozy -presidente francés- no hacen mención a la integridad territorial". La delegación rusa está dispuesta a presentar su texto a voto, aunque no precisa cuándo. "Esperemos que no lo hagan", responde desafiante el embajador adjunto de EE.UU., Alejandro Wolff. El otro problema es que ese plan Medvedev-Sarkozy no es preciso en cuanto al número de tropas rusas que podrán permanecer en Georgia. Washington quiere claridad en este punto, porque teme que las ambigüedades puedan sentar un precedente incómodo.
"Los seis puntos por sí solos, sin clarificaciones, sin signos de cumplimiento, plantea dudas", remachó Wolff. "Se debe trabajar más en el texto", añadió el embajador británico John Sawers. El adjunto de la delegación francesa, Jean-Pierre Lacroix, recordó que el principio de integridad territorial está recogido en otras resoluciones de la ONU y volvió a insistir en la condición previa de la retirada rusa. Lacroix, sin embargo, se mostró dispuesto a "trabajar intensamente" por el consenso. Este impasse está dañando a la credibilidad de la ONU a la hora de hacer frente a este tipo de crisis. Los miembros del Consejo de Seguridad son conscientes de ello, y por eso durante las consultas algunos de sus miembros reiteraron la necesidad de que se avance hacia un texto que sea aceptado en bloque. "Es un proceso en evolución", indicaron fuentes del organismo. Un proceso en el que se echa en falta al secretario general de la ONU.
Ban Ki-moon regresó el pasado fin de semana de sus vacaciones y se reunió con los embajadores de EE.UU., Francia, Georgia y Rusia en la que fue su primera interacción desde el estallido de la crisis. Hasta entonces se había limitado a hacer declaraciones escritas expresando su preocupación.
La cifra
16 Son los días que han pasado desde la incursión rusa en Osetia del Sur. Moscú pide independencia de las provincias separatistas.
De visita
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, visitará la próxima semana Italia y Suiza antes de viajar a España, adonde se centrará en el cambio climático, el agua y el desarrollo sostenible, anunció su oficina ayer. Mientras en Naciones Unidas se habla de la falta de liderazgo del secretario Ban comenzará su gira el miércoles en Turín, norte de Italia, adonde encabezará un seminario de dos días para directivos de diferentes servicios y departamentos de la ONU, entre otras actividades. Luego irá a Ginebra, adonde hablará el 31 de agosto en la apertura de la sesión 29 del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.