Las movilizaciones de Adeom en el Sector Limpieza de la Intendencia de Montevideo finalizaron, por lo menos por ahora, ayer a las 21 horas.
Decimos "por ahora", porque el tema de fondo, los reclamos de Adeom, subsisten en toda su plenitud y a ellos hay que agregarles un nuevo ingrediente que amenaza con un feroz brote de cólera en los empleados municipales: el descuento por los días no trabajados, algo que parece de orden en una sociedad civilizada.
Los contenedores ubicados en distintas zonas de Montevideo quedaron desbordados y decenas de bolsas se acumularon a sus costados. Los hurgadores hicieron su cosecha, pero siempre de manera desordenada y peligrosa: bolsas rotas y residuos esparcidos por las calles y veredas de la ciudad.
Hubo -como siempre- un alto grado de responsabilidad de los ciudadanos. Esos que religiosamente pagan sus tributos a la Intendencia por sus servicios, tuvieron la prudencia, en la medida de sus posibilidades, de acumular la basura en sus casas y no sacarla a la vía pública. Pero esa actitud tiene un límite: no hay casas ni apartamentos diseñados con depósitos de residuos propios y los riesgos sanitarios son peligrosos.
Otros buscaron colgar las bolsas de los árboles y, en algunos barrios, se armaron improvisados basurales donde los vecinos concentraron sus residuos. Pero también hubo voces de alarma por la presencia de ratas que se paseaban con absoluta impunidad en ese ambiente.
Las perspectivas de futuro no son las mejores. La Intendencia apuesta a que el gremio "se quiebre" y opta por no tomar medidas de fondo. La posibilidad de declarar la "esencialidad" del servicio fue rápidamente descartada: un gobierno de izquierda no puede adoptar esta actitud frente a las movilizaciones sindicales. Si alguien tiene que perder, que sea el ciudadano.
Mientras tanto los reclamos de Adeom se mantienen y la amenaza de los descuentos a los sectores en conflicto no los ha amilanado, sino más bien, encrespado. Si esto sigue así, en pocos días el panorama volverá a repetirse: nuevo paro en el Sector Limpieza y mucha paciencia de los vecinos.