Tendrá sabor a revancha

| Argentina y Nigeria se verán las caras en una final como en Atlanta 1996

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BEIJING | EDWARD PIÑÓN

Será mañana, a la 1.00 de la madrugada de Uruguay, y es la ansiada revancha, aunque en la cancha no estarán las fantasías de Okocha, Kanu, West, Lawal y Amokachi.

Hay ganas de cobrarse aquella derrota, pese a que los que en realidad se quedaron con la sangre en el ojo fueron Simeone, Zanetti, Gallardo y Ortega.

Es Argentina-Nigeria doce años más tarde y quizás con vidas parecidas a las que se dieron por aquel entonces, cuando los albicelestes llegaron con un cuadrazo y los nigerianos le dieron al mundo un plantel de estrellas.

Se parece mucho a lo de Atlanta 1996 por la forma en la que marcaron su presencia en el certamen los dos seleccionados, pero la historia puede terminar diferente porque el "Checho" Batista tiene en el plantel al fenómeno actual: Lionel Messi.

Está claro que esta Nigeria tiene tanta potencia y genera tanta sorpresa como aquélla de los Juegos del centenario, pero Argentina está en la misma sintonía y si los africanos ganaron el derecho a ser finalistas con una goleada sobre Bélgica, los albicelestes mandaron un mensaje más fuerte aún con un gran baile a Brasil.

Por otra parte, los que respetan las cábalas podrán respirar con gran tranquilidad, porque a diferencia de lo que sucedió doce años atrás, cuando el fútbol ni siquiera en la final abandonó los recintos de segundo orden, esta vez se disputará en el Nido de Pájaro. O sea, que habrá 91.000 espectadores en las tribunas.

Por si fuera poco, el equipo de Batista llegó a esta instancia sin haber dejado por el camino ninguna unidad, mientras que los nigerianos empezaron su actuación con un empate frente a Holanda. Eso sí, después no hizo otra cosa que ganar, ganar y ganar.

Parece ser, al fin y al cabo, la final adecuada para una lucha por la medalla de oro.

Es la gran revancha. Y eso no lo puede negar nadie por más que no estén Amunike, Babayaro y Lawal entre los verde y a los albicelestes les falte Crespo, Ayala y Almeida.

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