El paro general de hoy no es tan general como parecía que iba a ser. Circulará el 80% de las unidades de transporte colectivo de Montevideo, en los taxis sólo habrá una merma y muchos otros servicios también serán afectados en forma parcial.
Pero hay algo que va más allá de esto: el sindicalismo uruguayo está dividido y la decisión de parar, tomada por el Pit-Cnt reveló profundas diferencias, marcadas por las mutuas críticas que se lanzaron los sectores moderados y radicales en instantes previos a dicha votación.
Surge claramente que el gobierno "progresista" está cuestionado en varios de sus encaminamientos y este primer paro de envergadura que le hacen las centrales obreras desde que asumió el 1º de marzo de 2005, marca un hito.
Si el gobierno fuera de otro color, habría habido ya muchas medidas de lucha duras, puestas en marcha después de marzo del 2005. Hay que recordar que en no pocos sindicatos siguen vigentes las mentalidades que, si nos remontamos a los años Sesenta, cabe recordar que se lanzaron a quebrar la estabilidad de la sociedad con cosas como el corte del suministro de energía eléctrica a la población, efectuado por una Agrupación UTE dirigida por Vladimir Turianski.
Esas mentalidades siguieron su camino, sembrando efervescencias y bloqueando a gobiernos blancos y colorados. Hasta que ganó las elecciones la coalición frenteamplista. Allí se frenaron los desbordes sindicales, salvo en lo que tuviera apoyo oficial, como ocurrió con ciertas ocupaciones de empresas privadas. Es que se había abierto una nueva etapa. La etapa del contubernio de este gobierno con los sindicalistas oficialistas que le habían dado apoyo preelectoral.
Fueron deslizados hacia puestos claves en la Administración Pública dirigentes gremiales y ocurrieron cosas co-mo que en cierto momento, al discutirse eventuales aumentos para funcionarios con bajos sueldos, se notó una notable complacencia con el gobierno de parte de los representantes gremiales.
Pero esto no duró lo que esperaban los gobernantes "progresistas" y ahora tenemos este paro de hoy, que aunque no sea total, es una suerte de conato de rebelión sindical.