EDWARD PIÑÓN | BEIJING
El pais en china
Beijing 2008 terminó de transformar absolutamente todo lo que se conocía antes de llegar a estos Juegos. Además de su sorprendente infraestructura y su memorable ceremonia inaugural, ahora logró algo que parecía imposible de cambiar. Es que por culpa de un tenista español, al lema olímpico "más alto, más fuerte y más rápido" van a tener que agregarle el de "más demoledor".
Rafael Nadal, que se va de China con la medalla de oro en su cuello como consecuencia de su inapelable victoria por 6-2, 7-6 (2) y 6-3 sobre Fernando González, fue una máquina trituradora de rivales en base a su soberbio despliegue en la cancha, a sus potentes devoluciones y a sus apariciones fantasmales cuando el punto parece resuelto en su contra.
Ayer el chileno lo sacudió más de una vez con sus terribles bombazos, pero el español encontró casi siempre la forma de contestar el punto. Y hasta terminó ganando alguno de contragolpe porque a González lo agotó tanta efectividad de su oponente.
La final, por cierto, no fue tan poco competitiva como se podía esperar en lo previo.
Es más, si no hubiese sido por esa inquebrantable actitud de "Rafa" de ir a cuanta pelota le mande el rival (como en todos lostorneos en los que se presenta) y a su polenta de súper héroe para dar la mejor respuesta, el tenista chileno pudo conseguir mayor suerte en el marcador porque tuvo pasajes de gran tenis, tal como lo mostró en los Atenas 2004..
Nadal consiguió el primer set gracias a un quiebre inicial en el primer juego, una diferencia importante que logró mantener hasta el final.
En ese set, que duró 37 minutos, lo que fue más notorio es que a González le costó adueñarse de su saque y por momentos dio demasiadas ventajas, mientras que Nadal nunca estuvo en aprietos.
Pero la imagen del "no te complico demasiado" que se pudo interpretar en la primera manga desapareció con más velocidad que la que le aplicó a cada saque el trasandino González.
Con servicios de hasta 188 kilómetros por hora que arrancaron la admiración de la tribuna, el chileno le demandó a Nadal mayor concentración y esfuerzo. Tarea que, por ejemplo, le impidió ceder el set cuando González tuvo dos puntos de set point en el duodécimo juego.
Salvada esa instancia, al chileno le costó encontrar un nuevo impulso anímico como para seguir peleando con el mallorquí, cuya presencia intimida a cualquiera.
Igual, siguió metiendo algún que otro bombazo, pero Nadal también puso en la cancha todos sus golpes letales y empezó a machacar decididamente el espíritu del jugador sudamericano.
La ventaja conseguida en el cuarto juego se instaló como un fallo inapelable para el hombre más ganador del tenis mundial y que busca imitar al estadounidense André Agassi como rey de todos los torneos del Grand Slam y de los Juegos Olímpicos.
Será por eso que al más alto, más fuerte, más rápido y más triturador le terminó agregando el de más feliz. Y al verlo festejar en la propia cancha, hay que concluir que estaba más contento que Julio Iglesias en un velero de alta mar con diez modelos adentro.
Para ser sincero, la medalla le sienta muy bien. Por algo ahora será el número uno del mundo.
Las cifras
5 Son los Grand Slams que tiene ganados: cuatro trofeos de Roland Garros y uno de Wimbledon.
13 Son los torneos Masters Series conquistados hasta ahora por el mejor tenista español.
1 Festejo de Copa Davis lleva por ahora. La ensaladera la ganó con España hace cuatro años.
Juegos Olímpicos
Se despiden Silva y Vera no clasifican
Los velocistas uruguayos Andrés Silva y Heber Viera no pudieron superar las primeras series en los 400 y 200 metros llanos, respectivamente. Ninguno llegó a su mejor marca y se despiden de los Juegos Olímpicos de Beijing.
Y nada en dólares
Michael Phelps recibirá 85.000 por cada medalla y la firma "Speedo" le regalará un millón de dólares.
Garrocha
La rusa Elena Isinbayeva es la estrella femenina de la segunda semana olímpica en Beijing. Hoy buscará la medalla de oro y tratará de batir su plusmarca.
Usain Bolt
El jamaiquino, que asombró al mundo en la prueba de 100 metros, vuelve a la pista para meterse en la final de los 200 metros, que es su especialidad.