[HOY IMPORTA]
Nuevo escenario
A partir de ahora, los principales motivos por los cuales será conocida la república de Georgia posiblemente incluirán el haber sido la cuna de un importante líder comunista, José Jughashvili, más conocido por su alias, José Stalin; el encontrarse en una de las principales encrucijadas en la red mundial de transporte de petróleo y gas natural, y el haberse convertido en el lugar donde la Federación Rusia retomó su papel como potencia militar a escala mundial.
La cruenta invasión por fuerzas rusas, de la región de Osetia del Sur, que forma parte del territorio de Georgia, tiene varias causas. A pesar de la limitada escala del conflicto, lo sucedido ha tenido reverberaciones significativas para la estrategia política de los Estados Unidos y los demás países miembros de la Organización del Atlántico Norte.
La primera causa de lo sucedido fue la desaparición años atrás de la Unión Soviética que liberó tensiones seculares entre las diferentes naciones que habitan la región, que hasta entonces se habían mantenido ocultas o bajo control. Georgia es un buen ejemplo, su territorio incluye tres regiones que pretenden autonomía. Una de ellas es Osetia del Sur. Esta región tiene estrechos vínculos con su vecina Osetia del Norte, que forma parte de la federación Rusa. La invasión de las fuerzas de este último país fue la respuesta a un intento del gobierno georgiano de recuperar el control sobre Osetia del Sur.
Una segunda causa es la nueva importancia estratégica de Georgia, que se ha transformado en un punto de pasaje para los oleoductos y gasoductos que comunican a los campos petrolíferos del Mar Caspio con puertos sobre el Mediterráneo.
La tercera causa del ataque es política: los Estados Unidos y algunos de los países de la OTAN han alentado los planes del gobierno de Georgia de incorporarse al sistema defensivo de aquella alianza militar. Ahora, con su rápida y decisiva intervención armada, Rusia ha bloqueado las aspiraciones del gobierno georgiano de estrechar sus vínculos con Occidente, le ha arrojado el guante al presidente Bush y parece haberle marcado un límite a la expansión de la OTAN, en un área de gran importancia política y económica para Moscú.
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