Los médicos del sector privado evaluarán en las próximas horas la posibilidad de realizar un paro nacional en protesta por los escasos avances que se han logrado en la ronda de negociación por el consejo de salarios.
El vicepresidente del Sindicato Médico del Uruguay (SMU), Julio Trostchansky, dijo a El País que la discusión salarial está "muy trancada", y por eso en esta jornada, si no hay avances significativos en una nueva reunión con el gobierno y las empresas, el gremio discutirá en el Comité Ejecutivo la idea de hacer un paro médico nacional por 24 horas.
"Desde el punto de vista de las cifras estamos lejos", se lamentó Trostchansky. El gremio aspira a recuperar el salario perdido en el gobierno de Jorge Batlle. Eso significa un ajuste del 4,9% semestral y "apenas" se le está ofreciendo un 2,2% semestral. "Todavía estamos por debajo del 50% de recuperación y no se vislumbra una buena señal. No estamos en una negociación donde las partes parecen acercarse sino todo lo contrario", explicó el vicepresidente del SMU.
Pero no sólo desde el punto de vista salarial persisten las diferencias. Según el gremio médico tampoco los reclamos sobre las condiciones laborales son tenidos en cuenta ni por el gobierno ni por las instituciones.
El pedido de bajar de seis a cuatro los pacientes que los médicos pueden atender por hora en Policlínicas es uno de los planteos que no tuvo eco.
"Son aspectos que los planteamos porque tienen mucho que ver con la calidad asistencial. Por el momento, las instituciones no lo aceptan y tampoco hay una señal clara desde el gobierno, que es quien impulsa los cambios en la reforma sanitaria, de buscarle una solución al problema de los tiempos y desbordes del trabajo médico", enfatizó Trostchansky, quien destacó que el sector de pediatría es el que tiene más urgencia en ese sentido.
"Nos surge la duda de si los objetivos reales de la reforma sanitaria son mejorar la calidad asistencial", cuestionó el dirigente gremial.
Agregó que en el seno del SMU se percibe "cierto disgusto" por tener que "dar la cara" frente a los usuarios y pacientes por situaciones que debería afrontar el sistema. Y ese malestar alimenta la posibilidad de un paro.
"No acostumbramos a realizar paros, salvo ca- sos excepcionales cuando creemos que la situación lo amerita, y este es uno de esos casos", concluyó.