Tiene 17 años y cayó rapiñando un kiosco. La Justicia le inició procedimiento por ese delito y por el homicidio, dado que fue reconocido por el crimen de Julio César Curbelo, de 62 años, ocurrido en un pequeño almacén de Flor de Maroñas hace 12 días.
El revólver que se le incautó es el mismo que utilizó para matar al comerciante de un disparo por la espalda. Varios testigos -uno de ellos presencial del crimen- también lo reconocieron.
Además del revólver se le incautó una capucha. El comienzo del fin para este asesino, que tiene varias anotaciones policiales, fue ayer en la mañana cuando intentó rapiñar un kiosco en el Parque Guaraní, cercano al lugar donde ocurrió el homicidio.
Los comerciantes lo arrojaron al piso y lograron desarmarlo, al tiempo que daban viso a la Policía. Así llegó un móvil de Radio Patrulla y de la Brigada de Asaltos de la Dirección de Investigaciones.
buscado. Ya en Jefatura los investigadores de la División Homicidios confirmaron que era la misma persona que tenían identificada y que estaban buscando por el crimen de Curbelo. El comerciante no se resistió y le entregó $ 10.000, pero el menor lo empujó y cuando cayó al piso le dio un tiro en la espalda, delante de un sobrino que lo ayudaba en el almacén.
Ayer a los policías les dijo que su madre le pedía que robara porque no le alcanzaba para darle de comer a sus hermanos. Este punto será investigado también ya que podría terminar involucrando a la madre. En tanto, los investigadores policiales esperan la pronta captura de otro joven que lo esperó fuera del almacén ubicado en Carlos Ferrés y Campoamor.