RENZO ROSSELLO
No es la ley seca, pero casi. El gobierno procura una fuerte regulación para el consumo de bebidas alcohólicas. El proyecto de ley prevé restricciones para la publicidad y prohibirá la venta en espectáculos públicos.
El articulado que será enviado en breve al Parlamento fue elaborado por la Junta Nacional de Drogas. Según la exposición de motivos su cometido es "establecer las bases de una política nacional de alcohol, aunando criterios y unificando la normativa que se encuentra dispersa en los distintos ordenamientos departamentales".
El foco de la normativa proyectada está puesto en los menores de edad. En base a datos de la segunda Encuesta Nacional sobre Consumo en Estudiantes de Enseñanza Media, de 2005, "se observa una importante precocidad del consumo". La edad de inicio, reveló la encuesta, se ubica en los 12 años, casi un 20% de los estudiantes "ha experimentado con alcohol antes de comenzar Secundaria". A los 13 años el 57% de los estudiantes ya ha probado el alcohol, y al terminar el ciclo secundario casi la totalidad del alumnado.
El proyecto apunta a "prevenir el consumo abusivo y problemático de bebidas alcohólicas en nuestra población en general". También se proponen campañas de concientización sobre los efectos perjudiciales de estas bebidas y "favorecer actuaciones que permitan a los profesionales sanitarios la detección precoz de problemas asociados al consumo de bebidas alcohólicas". También se prevé la capacitación de policías para abordar personas intoxicadas por alcohol.
los regulados. El presidente de Cambadu, Mario Menéndez, se mostró de acuerdo con la normativa propuesta.
"Desde el primer momento estuvimos a favor de reglamentar el expendio de bebidas alcohólicas, fundamentalmente por la muchachada y por los accidentes de tránsito, donde el consumo de alcohol fue el factor más importante", dijo Menéndez a El País.
"Nosotros hemos planteado que no vendiera cualquiera y que además se pusieran horarios. Que se venda en un horario, por ejemplo de 10 de la mañana a 20 horas y a los menores nunca", agregó, en línea con lo que establece el proyecto.
Por su parte el presidente de la Asociación de Agencias de Publicidad (Audap), Pablo Marqués, prefiere pensar en autorregulaciones "antes que nos regulen de afuera". De hecho, la gremial conformó una comisión para establecer regulaciones para la publicidad en términos generales.
"Es importante recordar que la publicidad es una consecuencia, no una causa y no tiene superpoderes para generar determinadas cosas", señaló el dirigente. Recordó el ejemplo de las compañías tabacaleras que, conscientes de los riesgos de su producto, comenzaron a aplicarse restricciones en el manejo publicitario.
"La publicidad es un reflejo de lo que sucede en la sociedad y además tiene que ser creíble, tiene que transmitir información y tiene que construir una marca", apuntó.
"Hay un principio que seguimos las agencias y compartimos con los clientes: no queremos consumidores enfermos, queremos consumidores sanos", agregó Marqués.
Los publicistas esperan poder participar del debate cuando el proyecto comience a ser analizado en el Parlamento.
Límites en promoción y expendio
Un extenso capítulo del proyecto de ley tiene que ver con la publicidad de bebidas alcohólicas. Por ejemplo, prohíbe para los canales de televisión la emisión de avisos en horarios centrales. Pero aún fuera de estos horarios, los avisos serán severamente limitados.
El proyecto prohíbe "hacer promoción engañosa de virtudes o ventajas para la salud pública o individual".
La publicidad no podrá "utilizar argumentos, estilos, tipografía, voces, imágenes o diseños asociados a la cultura infantil, adolescente". Tampoco podrá asociar la bebida a comportamientos que expresen mejoras del rendimiento físico o laboral, éxito social, profesional o sexual. Tampoco se podrá vincular la bebida a la conducción de vehículos.
La venta quedará prohibida en centros educativos y también en espectáculos deportivos, culturales y recitales de música. Esa prohibición alcanza a la zona de influencia del lugar donde se desarrolle el espectáculo en un radio de 500 metros, dos horas antes y dos horas después del evento. Prevé también la concesión de "permiso de expendio de bebidas alcohólicas para situaciones especiales", concedidos a restaurantes, bares y similares. Dentro del recinto de los espectáculos se exigirán dispensadores de agua potable.