Niño pelea por su vida en EE.UU.

ALEXIS TRUCIDO Y ANA PAIS

Del remate de la medalla de uno de los campeones del 30 al reenvío de un mail: cientos de personas colaboraron con Marcelo Dalto, un niño de 7 años que tras 26 operaciones, ahora necesita un riñón. Pero no todo lo que se dice sobre él es cierto.

"El Fondo Nacional de Recursos (FNR) no apoyó a este pequeño, ni lo va a hacer. Su política, quizá realista con la situación económica del país, es muy cruel. El motivo de la falta de apoyo es porque lo considera inviable. Así es, lo consideran como si fuera una simple inversión", dice el mail que circula por Internet y que llegó al despacho de un parlamentario que pidió explicaciones al director del organismo, Mario Guerrero.

El pequeño Marcelo Dalto tiene el síndrome de Prune Belly, cuya principal consecuencia es una insuficiencia renal extrema por la que desde 2005 debe hacerse diálisis. Es decir que desde los 4 años, el niño y su madre, Virginia Román, se levantan a las 4 de la mañana tres veces por semana, viajan de Florida hasta Montevideo al Centro de Diálisis para Niños y Adolescentes (Cedina), para regresar a su casa alrededor de las 14 horas.

Según el mail, este tratamiento "implica a los padres, familia de muy pocos recursos, un gasto semanal de $ 900". El monto es verdadero; el contribuyente, no.

El director del FNR y Virginia confirmaron que el organismo no sólo ha financiado operaciones y tratamiento de diálisis de Marcelo, sino también alimentos y traslados, que "son cubiertos por el FNR a través de órdenes del Ministerio de Transporte que son canjeados por pasajes mensualmente para la cobertura del paciente y medio pasaje del acompañante", explica el informe que Guerrero entregó al Parlamento.

Virginia contó que "durante dos años estuve pagando el medio pasaje. Cuando mi situación económica empezó a desmoronarse, hablé con el Fondo y ellos intercedieron para que lo pague el Cedina".

Después de 26 operaciones por su enfermedad y otras malformaciones asociadas, más un tratamiento que lo agotaba a tal punto que no siempre podía ir a la escuela, Marcelo empezó a repetir: "Quiero jugar al fútbol y ser cirujano vascular".

Hace un año el FNR autorizó que se lo incluyera en lista de espera para un trasplante renal. A pesar del ofrecimiento de Virginia, un grupo interdisciplinario integrado por nefrólogos, trasplantólogo y cirujano vascular, recomendó que el donante no fuera vivo.

"El tema es que por las características de su enfermedad y su edad, es un niño chico y hay que esperar a tener un donante con un riñón adecuado a su tamaño. Los pacientes con enfermedades renales tienen un desarrollo más reducido de su cuerpo y por ello son personas pequeñas", explicó Guerrero. Pero familiares y allegados se cansaron de esperar y comenzaron una campaña que pasó la frontera de Florida.

CAMPAÑA. El 8 de julio una telemaratón solidaria que transmitió el canal 3 de la señal Florida Satelital, recaudó en unas 12 horas más de US$ 12.000.

"Hubo muestras de solidaridad muy interesantes. Un grupo de obreros de la curtiembre local juntó US$ 400, hubo una familia que trajo nada menos que una medalla de los campeones del 30 y las alcancías con las que se pedía en la calle llegaron a recolectar hasta $ 4.500 cada una", dijo Fabricio Álvarez, conductor y gerente del canal que realizó la actividad.

Una de las actividades con mayor éxito fue la subasta de camisetas de fútbol: la del delantero Diego Forlán fue rematada en US$ 310, la del arquero floridense Sebastián Viera en US$ 300, una de Nacional firmada se remató en US$ 260 y otra de Peñarol en US$ 220.

A esto se sumó desde la venta de torta fritas hasta una obra de títeres y el show de un grupo tropical a beneficio del pequeño, así como también una cuenta en el Banco República y varios 0900, que el mail difundía.

Finalmente, Nicolás Mastrángelo, un floridense radicado en Houston (Texas) desde hace más de 20 años, pagó los pasajes para que Marcelo y su madre viajaran ayer a Miami. Allí el Jackson Medical Center aceptó tratarlo a bajo costo. No obstante, Virginia aclaró que en Estados Unidos no tienen un donante, sino que los médicos estudiarán la posibilidad de trasplantarle un riñón suyo.

GASTOS. "Cuando una patología está dentro de nuestra cobertura no escatimamos recursos, procuramos sí no gastar mal haciendo lo inadecuado", concluye el informe de Guerrero.

Tan así es que Virginia contó que si Marcelo llega de Estados Unidos trasplantado, el FNR se encargará de un medicamento mensual de $ 45.000.

Para Virginia "es una atención humana la que hacen. Los médicos me han ofrecido dinero de su bolsillo, han abandonado sus vacaciones y han venido a ver a mi hijo sin importarles la hora. Además, tengo en cuenta que hay más niños con problemas y a todos se los atiende".

La cifra

45.000 Es el costo en pesos de un medicamento que pagará el FNR cada mes para Marcelo sin importar dónde se haga el trasplante.

Síndrome

El síndrome de Prune-Belly o "síndrome del abdomen en ciruela pasa" se da cada 40.000 nacimientos y se caracteriza por tres anomalías: ausencia de los músculos abdominales, testículos no descendidos y vejiga dilatada anormal con problemas en el tracto urinario superior, que pueden incluir la vejiga, los uréteres y los riñones. Marcelo Dalto superó el síndrome, pero tiene varias secuelas.

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