La problemática de la inseguridad no se restringe a Montevideo. En el interior es tema de conversación y preocupa el incremento de la participación de menores en hechos delictivos y la incidencia que pueda tener el consumo de drogas.
Mientras en Montevideo comenzaron a aplicarse los "Operativos Impacto" de la Jefatura de Policía con el objetivo de bajar las rapiñas y los arrebatos tras el incremento detectado este año, en el interior preocupa a las autoridades y a la ciudadanía el aumento de menores involucrados en hechos delictivos y la incidencia del consumo de drogas y alcohol.
La ministra del Interior, Dai-sy Torné, mantuvo semanas atrás una reunión con los jefes de Policía de Flores, Durazno, San José y Florida para trazar un plan estratégico y relevar datos delictivos con el objeto de evaluar y trazar un mapa de situación para aplicar nuevas medidas. Además de los jefes policiales, participaron varios integrantes del Estado Mayor y el subsecretario de la cartera, Ricardo Bernal. En la agenda de la reunión los temas planteados fueron la violencia, los abigeatos y el ingreso de más efectivos a la institución policial.
Previo a esta reunión, Tourné mantuvo un encuentro con el comando de la Jefatura de Policía de Soriano en el que les solicitó un plan estratégico para hacer frente a la ola delictiva local, tras las denuncias de más abigeatos, copamientos, arrebatos, drogas y hurtos.
Si bien en la mayoría de los departamentos del interior del país no se ha registrado un incremento importante de delitos, salvo los hurtos, sí preocupa la creciente participación de menores en estos hechos y la incautación de drogas antes desconocidas. Esto además influye en la sensación de inseguridad de la ciudadanía.
En Maldonado, pese a que se registró un notorio descenso en las denuncias de hurto gracias al operativo de seguridad denominado Plan Invierno, las autoridades están preocupadas por el aumento de los arrebatos y rapiñas y la cantidad de menores infractores. En los primeros seis meses del año fueron detenidas 1.518 personas, lo que equivale al 61% de todas las detenidas durante 2007.
De acuerdo a los datos de la Jefatura de Policía de Paysandú, en lo que va del año hubo un aumento del número de hurtos, pero los demás delitos se mantuvieron en cifras similares o incluso menores a las del año pasado. Lo que inquieta a las autoridades es que la mayoría de los delitos involucra a menores. Esto ha llevado a los ciudadanos a recolectar firmas para que se modifique el Código de la Niñez y Adolescencia.
Por otra parte el encargado de despacho de la Jefatura de Paysandú, Roque Arámbula, dijo a El País que la incidencia de las drogas en el accionar delictivo es notoria, destacando entre ellas la marihuana y el cemento. La Policía desarticuló once bocas de venta de estupefacientes durante el 2008.
En Florida, donde se incrementaron los robos en lo que va del año, también se registraron problemas con menores infractores que llevaron a la jefatura local a recurrir a las autoridades del INAU para explicar correctamente el protocolo del menor en situaciones de violencia. Además se establecieron mayores rondas del Grupo Especial de Operaciones (GEO) y se asignó personal administrativo a diferentes comisarías.
En Treinta y Tres también hubo un leve aumento en la cantidad de hurtos y rapiñas, que ya alcanzan las mismas cifras que en todo el 2007. En la actual gestión se realizaron por primera vez incautaciones de pasta base, aunque la policía no tiene elementos para afirmar que la droga esté incidiendo en la cantidad de delitos o en el incremento de la violencia que denuncian los ciudadanos.
También en Salto hubo un aumento de hurtos y arrebatos, según dijo el Jefe de Policía Walter Ferreira. Para las autoridades el arrebato es el delito que genera la sensación de inseguridad entre los habitantes.
Entre los salteños hay inquietud por la participación de menores de edad en los hurtos y arrebatos. Ferreira reconoce esta problemática y explicó que en estas acciones están involucrados a diario un par de adolescentes. "Cuando los detenemos ya tienen en su haber cuatro o cinco robos", agregó.
El tema minoridad es también una de las preocupaciones centrales de la policía de Río Negro, pues un 80% de los delitos son cometidos por menores, la mayoría de los cuales confiesan utilizar drogas.
El aumento del consumo de estupefacientes, mayormente marihuana, tiene alarmadas a las autoridades de San José. Esto llevó a la Jefatura de Policía a constituir una Brigada Departamental Antidrogas. En el año 2001 no se habían registraron intervenciones por el tema drogas mientras que en el 2006 la policía realizó once procedimientos y en los primeros seis meses del 2008 la cifra se elevó a dieciocho.
También para la Policía de Flores el combate a la droga es "un sentimiento de preocupación constante", por lo que se trabaja en busca de abatir las bocas de venta, según dijo a El País el inspector José Chavat, director de Coordinación Ejecutiva de la Jefatura. La droga más común en Flores es la marihuana, en menor escala la pasta base y también se han encontrado algunas "lágrimas" de cocaína, según informó Chavat.
En Canelones, si bien las autoridades no perciben un incremento de la inseguridad, hay indicios de un aumento en el consumo de drogas, que se vincula a cierto tipo de delitos.
El coordinador del Comando canario inspector, Mayor Félix Riestra, dijo a El País que la cantidad de bocas de venta de droga que se han cerrado donde se incautan numerosos efectos robados para el canje por dosis, son un termómetro que indica que hay un consumo más elevado. Otro aspecto que puede ser tomado como indicador es que "antes se arriesgaban por más, hoy hacen grandes hurtos por muy poco dinero" lo que parece revelar que la droga también está presente en esas circunstancias, según indicó.
Jefaturas del interior piden más personal y equipamiento
La mayoría de las jefaturas de Policía del interior del país reclaman más recursos, tanto humanos como materiales, para poder cumplir con eficiencia su función y piden traslados en las vacantes para poder incrementar el número de efectivos policiales.
El Ministerio del Interior ha reconocido que hay cerca de 3.000 vacantes en todo el país y decidió disminuir los requisitos para el ingreso en la Policía como medida para llenarlas.
El Ministerio espera contar con datos de los índices delictivos para redistribuir los recursos y fortalecer la presencia policial en el interior del país.
Una de las jefaturas que ha planteado en reiteradas oportunidades el pedido de traslado de las vacantes de otros lugares para incrementar en unos 50 efectivos el cuerpo existente es la de San José, donde se desempeñan efectivamente unos 380 policías.
También en Tacuarembó, Rivera, Artigas y Río Negro la fuerza policial sostiene que los recursos con los que cuentan, tanto materiales como humanos, son insuficientes.
El encargado de despacho de la Jefatura de Paysandú, Roque Arámbula, dijo a El País que falta personal en este departamento, aunque espera que esta situación mejore en breve pues actualmente unas 25 personas asisten a la Escuela de Policía, otras siete vacantes serán ocupadas próximamente y está en curso un llamado para otros 47 puestos, generados por la Rendición de Cuentas del 2009.
Florida solicitó recientemente una mayor cantidad de personal superior y subalterno. En cada una de las 17 seccionales hay sólo 3 policías por turno. También pidió más vehículos, combustible, armamento y chalecos antibalas, entre otros insumos para el patrullaje
El jefe de Policía de Salto, inspector mayor Walter Ferreira, también planteó que los recursos policiales son escasos para garantizar la seguridad de los 120.000 habitantes del departamento, pero sostuvo que esta problemática no es nueva y que se repite en todo el país.
En Durazno en tanto consideran que se ha ido recuperando el personal perdido y recientemente se concretó el ingreso de 25 policías a la jefatura, entre personal ejecutivo, administrativo y de servicios.
En Colonia y Treinta y Tres no están teniendo dificultades por falta de personal o de recursos materiales, aunque en ambos departamentos reconocieron que sería bueno contar con más recursos humanos.