Alfonso Lessa
Con el debate sobre la seguridad pública como trasfondo, el tema electoral demostró que ya está definitivamente instalado en el país y constituye una prioridad, directa o indirecta, para todos los actores políticos.
La reiteración de Tabaré Vázquez a varias figuras del oficialismo acerca de que no se postulará a la reelección -pese a lo cual se generó un nuevo movimiento para cambiar la postura del presidente-, la divulgación de nuevas encuestas y otros movimientos políticos, van acomodando un escenario que tendrá en diez meses la instancia decisiva de las internas. Porque esas internas definen las candidaturas presidenciales, pero también establecen las mayorías dentro de cada partido -que pueden influir en la confección de listas al Parlamento- y los liderazgos por los próximos cinco años.
Las encuestas constituyen el reflejo de un momento, pero cuando los resultados afirman una tendencia, muestran algo más. En ese sentido, las internas de los tres partidos principales exhiben señales fuertes de lo que puede ocurrir.
Entre los blancos, según la encuesta de la empresa Cifra divulgada en Telemundo 12, el ex presidente Luis Alberto Lacalle (47%) ha trepado con mucha fuerza, al punto de superar al presidente del Directorio blanco, Jorge Larrañaga (45%) por dos puntos, en una situación de gran paridad.
Lacalle logró en pocos meses posicionarse de manera muy fuerte y revirtió el proceso que vivió cinco años atrás, como producto de una cuidada estrategia, de la que seguramente formó parte la famosa carta en la que anunciaba que no sería candidato, aunque la decisión estaba condicionada a las circunstancias de aquel momento. Larrañaga sigue bien posicionado, pero la arremetida de Lacalle constituye una señal para el senador que probablemente deba realizar ajustes en su accionar. Seguramente la renuncia al Directorio para dedicarse de lleno a la campaña, le brinde una mayor libertad de acción de la que ha tenido como conductor de todo el Partido Nacional.
El tercero en pugna, Carmelo Vidalín, tiene un para nada despreciable 6% que eventualmente podría volcar la balanza a favor de uno de los dos principales postulantes. La interna blanca muestra una polarización realmente importante que puede beneficiar al Partido Nacional en tanto la campaña interna se desarrolle sin traumas y en cuanto el perdedor ponga luego todas sus energías en apoyar a quien gane.
En el oficialismo, en tanto, la encuesta de Cifra no hizo más que reafirmar lo que ya constituye una realidad incontrastable: las figuras de los ministros José Mujica y Danilo Astori son excluyentes. Cualquier intento de colar a un tercero, sería un artificio.
Mujica encabeza las preferencias de quienes afirman que votarán en las elecciones internas y lo hace por 16 puntos, un número que confirma la adhesión que genera en parte de la izquierda.
Lo de Astori, tiene dos lecturas posibles: una, sencilla, diría que está bastante debajo de Mujica y que remontar esa diferencia no será sencillo.
Otra lectura posible, sin embargo, es que Astori todavía no bajó a la cancha y ya tiene un 35% de intención de voto, algo muy difícil de igualar para un ministro de Economía. Además, corre con el apoyo del presidente Vázquez.
La situación de los colorados es la que parece más difícil de cambiar. La diferencia que ha sacado Pedro Bordaberry (67%) es tan grande, que aún cuando los batllistas tomaran la improbable decisión de unirse, les costaría mucho ganarle. La mayor novedad está dada por la aparición de José Bat-lle Amorin (12%) por encima de Luis Hierro (10%). La otra noticia, estuvo dada por la presentación por parte de Washington Abdala de su propio grupo político, un sector que puede resultar importante en un partido que no levanta más allá del 7%, punto más o menos, según todos los estudios de opinión pública.