CARLOS REYES
Una escenografía giratoria con cinco decorados es el marco para el estreno de "Gorda", que mañana llega al MovieCenter con Nair Suárez, César Troncoso, Patricia Wolf y Álvaro Armand Ugón en el elenco, bajo dirección de Mario Morgan.
El argumento de Gorda es simple: al almuerzo, un empleado de una oficina encuentra a una gorda y se pone a comer con ella. Ahí empieza una relación que va a estar supeditada a lo que piensen los demás de que un tipo normal, entre comillas, pueda preferir a una gorda y no a su novia, una mujer atractiva.
Sobre esa base se levanta algo más que una comedia. "Me interesó que el tema es muy actual -comentó Morgan a El País-, porque la discriminación hacia las gordas es todo un problema, que incluso en este país la prensa se ha ocupado de él. Pero la comedia va más allá y postula todo lo que es una discriminación a lo diferente".
Gorda fue escrita por Neil LaBute pensando en sí mismo, puesto que él es un tipo gordo que optó por hacer dieta, llegando a la conclusión, como dice el director, que hay "una adicción mucho más terrible, que es la adicción a las dietas".
Fue así que este dramaturgo (que dedica esta pieza a Mamet) decidió aprovechar esa experiencia para llevarla a escena, y escribió una trilogía de la que Gorda es la segunda y mejor parte. "En inglés se llama Fat Pig, o sea gorda chancha, pero en castellano siempre se llamó Gorda, porque en español `gorda` en sí, por el tono que le damos, ya es algo despectivo. Tanto que preferimos utilizar eufemismos que pueden ser más hirientes, desde el gordita clásico, o regordeta, pero siempre tratamos de evitar decirle a una persona gorda la palabra `gorda`".
Buscar a la protagonista no fue fácil, hecho que no pasó por alto el propio autor. "Cuando él escribe esta obra piensa en lo difícil que va a ser encontrar a una gorda para protagonizarla, ya que incluso el cine discrimina, y las estrellas gordas dentro de cierta edad casi no existen. Entonces, tradicionalmente el papel es hecho por casting, lo que es como la revancha de esa persona anónima, que quiere ser actriz, o hacer una carrera que no sea la de ama de casa".
En la versión argentina, por ejemplo, se remitieron al casting de España y trajeron de Barcelona a la actriz que la hizo allí, y que originalmente no era una actriz sino una cantante de coro de ópera. "Yo di con Nair Suárez en casting, quien se dedicaba a hacer las carteras más lindas que hay en plaza, muy artesanales, hechas de papel. Cuando me la recomendaron me dijeron que tenía un inconveniente, que era venezolana, y yo dije que eso no importa: incluso en Argentina tenía también un acento español, y eso no le quita nada".
El director observa que eso contribuye con el resultado, "porque por esa mezcla de Caribe con Uruguay tiene como el espíritu que debe tener el personaje: tiene que ser alegre, tener una buena risa, no importarle su físico, y sobre todo tiene que tener presente: esto es lo que hay, me toman o me dejan. La obra es muy cruel con la gorda, y hubiera sido difícil trabajar si Nair no fuera como es".
Morgan señala una diferencia con la puesta argentina: "Esa versión modifica la edad de los personajes para que pueda encajar un gran actor como es Gabriel Goity. El autor pide un muchacho joven, porque en cierto sentido Goity podría ser él el discriminado si no fuera Goity. Si Goity se casara con una gorda, no nos llamaría demasiado la atención, entraría dentro del juego: pero si Álvaro Armand Ugón se enamora de una gorda, estaría latente la frase, `qué le vio a esa gorda`, que da un poco el sentido general de la obra".
Morgan en dos palabras
SATISFACCIÓN. "A esta altura de la vida -afirma Morgan- lo que me reporta satisfacción es la sala llena, más allá de lo económico. Ensayar más de dos meses para que la obra se mantenga en cartel 12 funciones, me parece un esfuerzo mayor a la satisfacción que uno recibe. Quizá por eso siempre que hago una obra en Uruguay me parece que va a ser la última, y quizá por eso pasa un tiempo prudencial entre espectáculo y espectáculo mío: creo que la última que dirigí acá fue hace ya tres años, "Tres versiones de la vida". Es que creo que de alguna forma es como muy limitada la repercusión que tiene el teatro actualmente en el país. Eso es algo de lo que no tienen culpa los actores, ni el público, sino es tal como se desarrollan las cosas en el medio".
DISCRIMINACIÓN. Consultado sobre si alguna vez se sintió discriminado por el medio teatral, el director responde: "Yo personalmente no. Creo que muchas veces he tenido gente en contra porque he desarrollado una carrera distinta, y me he manejado en forma distinta. Hay determinado tipo de teatro que a mí no me gusta, que no lo hago, es decir: no creo en determinado tipo de teatro, ni creo en que haya un teatro más artístico que otro, o uno más comercial que otro: sólo hay buen teatro y mal teatro. Realmente pienso que el desarrollo de una carrera provoca en gente que no ha podido desarrollarla, ciertas reticencias. Le pasa a todo el mundo, desde directores hasta vedettes. Es algo normal, que sucede en todas partes, pero yo no le doy ninguna importancia".