¿Quién será el próximo?

Ala ministra de Interior, Daisy Tourné, no le gustan los noticieros de televisión. Dice que desde la pantalla chica se está generando en la población una sensación de inseguridad que no es real.

Lo único real es que a la ministra Tourné no le gusta la realidad con la que conviven a diario los uruguayos. Ella se siente segura rodeada de Coraceros que le enseñan a montar a caballo. Y disfruta de aparecer en los medios como moderna amazona, cuidadosamente ataviada para la ocasión y con cara de ministra, que de eso se trata. Por eso le molesta tanto que tamaño esfuerzo se vea empañado por la empecinada realidad que muestra, a diario, que los delincuentes están ganando la partida mientras la persona que debe encabezar la lucha contra el delito se divierte, se da el lujo de denostar a quienes la cuestionan y hace campaña política sobre un equino.

La ministra Tourné haría bien en criticar menos a los medios y en consultarlos más. Se daría cuenta que mientras ella juega a ser ministra, los uruguayos tienen miedo de salir a la calle. Y tienen razón en tenerlo.

El viernes, mientras la ministra Tourné posaba frente a las cámaras sobre un caballo y lucía un sombrero cuidadosamente seleccionado para la ocasión, el comerciante Julio César Curbelo, de 62 años, era ejecutado de un tiro en la espalda tras sufrir el enésimo asalto a su negocio de Maroñas. Hace solamente un mes le habían baleado en un hombro. Pero este viernes no tuvo la misma suerte y murió en los brazos de su sobrino.

El jueves, cuando la ministra Tourné elegía el atuendo con el que pasaría revista ante la Guardia de Coraceros, la misma que le permitió aprender a montar de manera gratuita, la familia de otro comerciante, lloraba lágrimas de impotencia. Diego, de sólo 26 años, había muerto tras ser baleado en el cuello por tres delincuentes. Fue en el Cerrito de la Victoria.

La ministra Tourné dedicó sus declaraciones del viernes a cuestionar al ex presidente Luis Alberto Lacalle, quien había aludido a la inseguridad en la que viven los uruguayos. "Hace un tiempo que el doctor Lacalle no entiende nada", llegó a decir. Al mismo tiempo que formulaba estas declaraciones, una joyería de la zona de Goes era copada y asaltada. "Van 25 veces que me roban, ya no sé qué hacer", se quejaba un resignado comerciante frente a las cámaras de televisión.

Casi a la misma hora, no en una zona roja sino en pleno Centro de la ciudad, una barraca era copada y sus asaltantes se enfrentaban a tiros con un policía antes de escapar. Si ningún inocente resultó muerto fue por simple casualidad.

La Policía, la misma que la izquierda a la que pertenece la ministra Tourné se dedicó a poner de rodillas desde la salida de la dictadura hasta nuestros días, está inerte. Quienes no pudieron derrotarla con las armas terminaron por ponerla de rodillas restándole capacidad de acción, cuestionando cada partida presupuestal que se sugería para mejorar formación y prestaciones, y empujando a los policías de pie hasta la pobreza, hasta este presente en el que el efectivo no gana ni para vivir con dignidad y convive en asentamientos con los mismos delincuentes con los que debe, a diario, jugarse la vida.

La ministra Tourné, y la izquierda que representa, miran ahora para el costado. No deberían. Han llegado al poder y tienen la Policía que ellos mismos denostaron y humillaron durante tantos años.

¿No habrá llegado el tiempo de que desanden el camino, reconozcan que tienen un problema grave y convoquen a todos los partidos políticos para generar una política de seguridad de Estado?

¿No será el momento de dejar de lado los egoísmos y de pensar en la vida y en los derechos de los uruguayos honestos, que viven con miedo y sienten que nadie se preocupa por ellos?

elpepepregunton@gmail.com

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