General Luis M. Toniolo

GONZALO AGUIRRE RAMÍREZ

Está de moda, por compatriotas prisioneros de su resentimiento, recordar los hechos dolorosos que precedieron y siguieron a la instauración de la dictadura.

Emergen, de esas visiones retrospectivas, héroes y réprobos. Los enaltecidos, no son cuantos defendieron la legalidad y se opusieron al golpe de Estado, antes y después de su consumación. Si no son o no eran de izquierda, se les relega al olvido. Quedan, para los jóvenes y los olvidadizos, en el anonimato.

Por ello, considero de justicia destacar hoy la figura del extinto general Luis M. Toniolo, de destacada actuación en defensa de las instituciones y de la no politización de las Fuerzas Armadas, entre 1968 y 1973. Su excelente trayectoria profesional se ennobleció en aquellos años difíciles.

El 4 de enero de 1968, el Centro Militar celebró una asamblea sin precedentes, cuyo objeto era, en respuesta al homenaje de la Universidad al ya fallecido Che Guevara, tributar un "homenaje a los soldados de los ejércitos sudamericanos caídos en cumplimiento de su deber, en defensa de la soberanía de sus países, en la lucha contra guerrilleros y mercenarios". Algunos de ellos, como el argentino, eran derrocadores de gobiernos democráticos.

Más de 800 oficiales, en retiro y en actividad, colmaron las instalaciones del Centro. Según narra el actual periodista y ex guerrillero Samuel Blixen en su libro "Seregni". "Un solo orador, el general Luis Toniolo, director del Instituto Militar de Estudios Superiores, fundamenta que el homenaje propuesto es incompatible con los estatutos del Centro, por sus connotaciones políticas". Y "mociona para que la asamblea no se pronuncie". Seregni, jefe de la Región 1, sentado en primera fila, calla su opinión.

La moción de Toniolo fue aprobada por 534 votos contra 221. Desde entonces, los futuros golpistas vieron en él, con razón, un decidido opositor a sus ambiciones de poder. Un custodio de la legalidad.

A principios de 1973 se hallaba en Washington, representando al país y debió retornar de apuro, al ser llamado, en los primeros días de febrero, por el general Antonio D. Francese, a la sazón Ministro de Defensa Nacional. Era su propósito que Toniolo asumiera el cargo de Comandante en Jefe del Ejército y, en tal carácter, desarticulara la cadena de mandos ocupados por generales golpistas. Pero, cuando llegó ya se habían precipitado los sucesos del 8 y el 9 de febrero. Francese ya no era Ministro de Defensa y, tras breve forcejeo, la autoridad del presidente Bordaberry fue limitada por los generales insubordinados. Y Toniolo fue privado de toda función, lo que jamás se hacía con un general en actividad. Quedó en la lista negra de quienes tenían la sartén por el mango.

En consecuencia, por resolución del Poder Ejecutivo del 26 de junio de 1973, fue pasado "a situación de Disponibilidad", con "... mitad de su sueldo y demás compensaciones correspondientes a su grado". Se le imputó "una muy grave falta" -es decir, oponerse a quienes ya tenían en marcha el golpe de Estado- y se hizo caudal de su alto grado "y (de) la situación por que atraviesa la República". La alcaldada le fue comunicada por nota, el infausto 27 de junio de 1973, firmada por el Ministro de Defensa Nacional, Walter Ravenna, quien se la entregó en persona, en su despacho. Toniolo se la rompió en el acto, la tiró y se retiró. Convocado nuevamente, la escena se repitió, pero con dos generales de testigos. Toniolo, para no ir preso, se llevó la nota. Así era este militar ejemplar, injustamente olvidado.

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