TREINTA Y TRES | MARCOS RIVERO
La laguna Merín va camino a convertirse en un nuevo polo de la industria de producción de celulosa. Dos empresas pusieron sus ojos en ese espejo de agua dulce: la brasileña Votorantim y la portuguesa Portucel.
En el litoral uruguayo ya está la finlandesa Botnia en Fray Bentos, Río Negro, y la española Ence comenzó los trabajos previos para construir su planta en Conchillas, Colonia. La sueco-finlandesa Stora Enso, en tanto, proyecta instalarse en el centro del país, entre Durazno y Tacuarembó, sobre el río Negro.
Votorantim Celulosa e Papel (VCP), del gigante Votorantim, ya confirmó su proyecto para el margen brasileño de la laguna Merín. Según da cuenta el diario Popular de la ciudad de Pelotas, citando al presidente de VCP, José Luciano Penido, la empresa anunciará este mes cuál será la zona en la que instalará su planta. La opción es entre localidades ubicadas en los municipios de Arroio Grande y Rio Grande. En cualquiera de los casos la planta verterá sus efluentes al canal de San Gonzalo, nexo entre las lagunas Merín y De los Patos.
El prefeito del municipio de Santa Vitoria do Palmar, Claudio Pereira (PT), manifestó a El País que su primera preocupación es por la preservación ambiental, más allá de reconocer el impacto favorable en la región que tendrá la industria de celulosa y papel.
La laguna Merín -declarada por la FAO como la segunda reserva de agua dulce de Latinoamérica, después del lago Titicaca- ya participa en el abastecimiento de agua de la ciudad de Rio Grande de 130.000 habitantes y -según Pereira- también empezará a abastecerse de allí la ciudad de Pelotas, de 350.000 habitantes.
El lado uruguayo de la laguna Merín ha sido señalado como uno de los destinos posibles de la planta de Portucel, que incorporará además una fábrica de papel, con una inversión de US$ 3.000 millones. Para el prefeito de Santa Victoria no es de esperar que la construcción de las plantas de Votorantim del lado brasileño ni la de Portucel en Uruguay, genere una situación de conflicto como el que se dio con Argentina por Botnia.
Los temas ambientales no son una novedad en la zona. El último antecedente fue el problema de la lluvia ácida que generó -principalmente en el departamento de Cerro Largo- el funcionamiento de la usina termoeléctrica de Candiota en Brasil. "Se van a tomar los mayores cuidados para que no se perjudique la economía de Uruguay, como ocurrió en el pasado, cuando se construyó Candiota", dijo Pereira.
Una óptica similar tiene el licenciado Carlos Serrentino, ex director de Medio Ambiente y redactor del informe sobre la laguna Merín para el Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de las Naciones Unidas.
Para Serrentino, más allá de las normativas ambientales que tiene cada país, debe haber una autoridad política con jurisdicción sobre la cuenca, que en este caso ya existe: la Comisión Técnico Mixta de la Laguna Merín, cuya sede operativa se encuentra en Treinta y Tres y tiene una subsede en Brasil en la ciudad de Pelotas.
Martha Petroccelli, miembro de la Comisión Técnico Mixta de la Laguna Merín, vivió de cerca el conflicto por Botnia, ya que hasta hace poco integró la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río Uruguay, CARU. Petroccelli dijo a El País que no se pueden comparar ambos procesos. "Es obvio que estamos en un momento histórico muy bueno en las relaciones uruguayo-brasileñas, no hay ningún conflicto por medio, como sí lo hay en la CARU, que tiene ese conflicto en la Corte de Justicia de La Haya que distorsiona todo el diálogo. No hay diálogo" con Argentina, señaló.
Gigante brasileño invertirá US$ 2.000:
La brasileña Votorantim anunció para la zona de la laguna Merín el "Proyecto Losango". La construcción de la planta de producción de celulosa se iniciaría el año próximo y generaría unos 7.000 empleos directos durante la etapa de construcción y montaje y 380 en la fase de funcionamiento de la industria, sumados a otros 300 en las plantaciones.
La planta demandará una inversión de entre US$ 1.200 millones y US$ 2.000 millones, y estaría operativa en el año 2011, según la información publicada en la página web de la propia empresa, que incluye una animación de como se verá la planta, de características muy similares a la de la finlandesa Botnia sobre el río Uruguay.
Se espera que produzca 1,3 millones de toneladas anuales de pasta de celulosa.
La empresa plantó casi 50 mil hectáreas de eucaliptos en la región del sur brasileño y pretende sembrar otras 20 mil antes de fin de año. Sin embargo requiere de 280 mil, la mitad de las cuales deberá destinar a la preservación de especies nativas.
El prefeito de Santa Vitoria do Palmar, Claudio Pereira, dijo a El País que "estos emprendimientos son tremendamente importantes en una región poco diversificada económicamente. Queremos que vengan, pero tenemos que tener todo el cuidado de que no agreda el medio ambiente. También queremos que estos emprendimientos garanticen la distribución de la riqueza y el pleno empleo, que no vengan solamente para aprovechar los recursos naturales y la mano de obra barata de la región", señaló.