El "declive" de una estrella

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GUILLERMO ZAPIOLA

La palabra que se suele usar es "decadencia", pero habría que preguntarse una vez más si los periodistas no se están apresurando. De todos modos es indudable que muchas de las grandes actuaciones de Robert De Niro pertenecen al pasado.

Nunca ha dejado de trabajar, y se lo ha visto saltar de la comedia al cine de horror e incluso a proporcionar su voz para algunos films de animación. En el 2006 dirigió su segunda película (El buen pastor), con elenco importante y ambiciosa temática. Además de actuar, produce y organiza el festival TriBeCa.

Sin embargo, es inevitable pensar en una merma en el nivel de rigor y exigencia de Robert De Niro, quien sin duda va a permanecer en el recuerdo del cinéfilo como el hombre que comenzó con Brian De Palma y siguió con Coppola, Bernardo Bertolucci y -especialmente- Martin Scorsese. Sin embargo, en este último tiempo ha trabajado, literalmente, en casi cualquier proyecto que le dé algún rédito económico, sin ponderar el valor artístico.

Es cierto, rara vez lo hace mal (es de esos actores que funcionan bien incluso en piloto automático), y no hay duda de que ha tenido el suficiente humor como para parodiarse a sí mismo haciendo de mafioso, de detective o de agente de la CIA en comedias; papeles que supo hacer "en serio".

En parte se entiende. Ya no es joven (tiene 64 años), ha tenido un cáncer de próstata y hay que pensar en el futuro. Aceptar cualquier papel es una forma de acrecentar la cuenta bancaria. Pero De Niro camina sobre una cuerda floja. Hubo una época en que su nombre en los créditos era una garantía de calidad y (casi siempre) de éxito comercial. Ambas nociones parecen haberse amortiguado en los últimos tiempos.

De ahí que algunos observadores hayan querido ver en su nueva película, What Just Happened? (se estrena en octubre en los Estados Unidos) un inquietante sesgo autobiográfico. En esta película dirigida por Barry Lenvinson, De Niro encarna a Ben, un famoso productor cinematográfico que ha comenzado a entender que su carrera está en el tobogán.

El personaje está convencido de que su más reciente proyecto, una película con Sean Penn, va a fracasar en taquilla, y sospecha que va a tener más problemas porque Bruce Willis se niega a afeitarse para el rodaje que está a punto de comenzar. El hombre comienza a preguntarse cómo va a seguir pagando sus cheques y manteniendo su estilo de vida "a la Hollywood" con ese panorama.

En una entrevista concedida al periódico The Independent, De Niro se muestra bastante lúcido con respecto a sus posibilidades y sus límites. "Las estrellas siguen teniendo un gran poder porque la pregunta definitiva en Hollywood sigue siendo: `¿Quién actúa en la película?`. La siguiente pregunta es quién dirige o quien produce. Si son muy famosos, es posible que la película siga adelante".

La propia What Just Happened? es un ejemplo de lo que se quiere decir cuando se habla de "potencia estelar". La película misma no habría existido si De Niro no se hubiera interesado en ella. Se basa en las memorias del productor Art Linson, y De Niro leyó el libro porque supo que era citado en él. Tiempo atrás había rechazado un proyecto (ya no recuerda cuál), y Linson hizo un comentario al respecto. El actor le escribió entonces al productor que debía escribir un libreto sobre sus experiencias. Fue el primer disparador de lo que en definitiva sería la película.

Pero si la vida pública del personaje que interpreta tiene mucho de Linson, su vida privada (y en especial sus relaciones de pareja) parecen derivar fuertemente de las experiencias del propio De Niro: un matrimonio de doce años (y un hijo) con Diahne Abbott que terminó en 1988. Una relación con Toukie Smith que produjo un par de mellizos, otro matrimonio (y un hijo) con Grace Hightower que estuvo al borde del divorcio en 2001, pero se resolvió con una reconciliación.

Hay quien piensa que De Niro aceptó protagonizar What Just Happened? como una forma de responder a algunos de sus críticos. Niega, por ejemplo, ser un tipo "difícil". Y se interroga en voz alta: "¿Qué quiere decir ser un tipo `difícil`? Uno puede tener integridad, pero eso no quiere decir que sea `difícil`. Hay una diferencia. No me gusta cuando un actor, o cualquiera del equipo, trae su locura al lugar de filmación. Cuando uno hace una película debe dejar sus problemas en casa. Cuando los dos planos se confunden es que empiezan los problemas. Cualquiera que haga una película sabe lo difícil que es. No es necesario agregarle más dramas y conflictos".

Los observadores más críticos consideran que el declive de De Niro comenzó cuando trabajó por última vez con Scorsese en Casino (1995). Ese mismo año hizo Fuego contra fuego de Michael Mann. Luego vinieron las comedias como Analízame y Analízate, o la serie que comenzó con La familia de mi novia. En un momento de la entrevista, De Niro elogia a Bruce Willis como "un buen comediante" y alguien que tiene el talento de saber "tomarse el pelo a sí mismo". Dan ganas de pensar que está deslizando, indirectamente, un autoelogio.

De todos modos, el actor rechaza la idea de que hacer comedia sea tomar "el camino fácil". Al contrario, asegura: "Hacer comedia es mucho más difícil de lo que la gente cree. Depende del tipo de comedia. Puede ser vulgar y ordinaria, si el director no tiene idea de lo que está haciendo, o no hay una mutua comprensión entre él y el actor". Lo importante, afirma, es "no hacer lo que uno se da cuenta que no debe hacer. Hay que tenerse respeto".

Volver a la dupla con Pacino y otros proyectos varios

Actor en más de setenta películas, productor o productor ejecutivo de una treintena, director de dos, Robert De Niro no puede quejarse de su carrera cinematográfica. Y aunque fuera cierto que lo mejor de ella ha quedado atrás, nada indica que esté pensando en retirarse.

Una de las cosas más inmediatas en su carrera va a ser el estreno de What Just Happened?, pero De Niro tiene ya otras dos películas en postproducción, dos en producción y una más en la que hay rumores de que va a participar. No es poco.

Está también próximo el estreno de Righteous Kill, un asunto policial dirigido por Jon Avnet que vuelve a reunirlo con su viejo cómplice Al Pacino, con quien ya actuara en El padrino II de Coppola y Fuego contra fuego. Esta vez, De Niro y Pacino no son enemigos como en aquella historia, sino que encarnan a dos detectives que tratan de conectar un asesinato reciente con un caso que creían haber resuelto años antes. Es posible que hayan cometido un error encerrando a un inocente y que el verdadero culpable siga suelto y en actividad.

El otro film que De Niro tiene en postproducción es Everybody`s Fine, dirigido por Kirk Jones. Se trata de una "remake" de Stanno tutti bene de Giuseppe Tornatore, con De Niro en el papel del personaje originalmente interpretado por Marcello Mastroianni, que sale en busca de sus hijos que están lejos de casa.

Otro de los proyectos que De Niro tiene en carpeta es Frankie Machine, otro asunto de mafiosos en el que volverá a reunirse con Michael Mann. Esta vez De Niro será un asesino profesional retirado que se ve forzado a volver a la actividad como consecuencia de las maquinaciones del "padrino" de turno.

Su nombre también es mencionado (sin confirmación), como intérprete de Street of Dreams, donde encarnaría a un gangster japonés-americano. Y también actuaría en Edge of Darkness, otro policial junto a Mel Gibson), en el que encarnaría a un agente de la CIA.

Tres picos altos en una larga carrera

Taxi Driver

1976

Ya tenía a sus espaldas doce películas y había sido el joven Vito Corleone en El padrino II, pero fue su Travis Bickle de este film de Martin Scorsese el personaje que hizo de Robert De Niro una estrella. Una memorable incursión en la paranoia.

El toro salvaje

1980

De Niro tuvo que engordar veinte kilos para interpretar algunas escenas de esta biografía del legendario boxeador Jake LaMotta. Un ejemplo de su vocación por torturar el físico en pos de obtener una interpretación más convincente.

Casino

1995

Los gangsters le sientan como anillo al dedo y a De Niro y a su director favorito Martin Scorsese. Esta historia ambientada en Las Vegas prolonga un universo mafioso que actor y director ya exploraran en la previa Buenos muchachos.

Tribeca: un festival que crece cada año un poco más

Por séptimo año consecutivo, el festival TriBeCa, realizado en Nueva York y cuyo principal impulsor es Robert De Niro, se ha constituido en una de las vidrieras para el lanzamiento de un cine independiente, creativo y "distinto". Es una de las actividades de las que De Niro se siente más satisfecho.

De Niro creó el festival TriBeCa (abreviatura de Triangle Bellow Canal Street, triángulo debajo de Canal Street, barrio neoyorkino en que se lleva a cabo el acontecimiento y en el que también se encuentra la empresa productora del mismo nombre, propiedad de De Niro)) luego de que el lugar quedara muy afectado por los atentados del 11 de septiembre. En la última edición, que se llevó a cabo entre el 23 de abril y el 4 de mayo, se presentaron 120 largos y 79 cortos, 53 de ellos estrenos mundiales.

Un individuo que hace negocios más allá de lo cinematográfico

Desde el pasado primero de abril, Robert De Niro es propietario de un hotel de lujo, el Greenwich, instalado en pleno barrio neoyorkino TriBeCa, junto al edificio (que originalmente fuera una antigua fábrica de café) en el que están instalados su empresa productora y la trattoria Ago, manejada por el chef estrella Agostino Sciandri.

El hotel Greenwich, de ocho pisos, situado en el número 377 de la calle Greenwich, cuenta con 88 habitaciones, de las que 13 son suites, algunas de ellas sauna y chimenea, mientras que dos de ellas son dúplex.

"Nuestro objetivo con el Greenwich Hotel fue crear un espacio que sirviera a los huéspedes más como residencia que como hotel, un lugar para la gente en que su sentido del hogar combina sofisticación y autenticidad" , explicó De Niro al lanzarse a la empresa.

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