Denuncian que hay "corralito" para bajar leche

Gremial aseguró que hay "frustración" en los productores

Pablo Antúnez

La Cámara Uruguaya de Productores de Leche aseguró que en los últimos 2 meses, las industrias lácteas de menor porte, impulsan "un corralito", donde "juegan a la baja con los precios y se respetan sus remitentes".

Según explicó a El País el presidente de la institución, Horacio Leániz, "un remitente que quiere dejar una planta para irse a otra no es recibido por las demás, y eso está probado. La única puerta que podría absorber, en función de los volúmenes de leche, es la de Conaprole y tampoco se abre, porque se siente dolida por las actitudes tomadas por los industriales y los productores que en su momento dejaron de remitirle".

Por otro lado, Conaprole, "sabiéndose fuerte, también impone barreras y esa leche no puede circular. Entonces, si esa leche no es aceptada por Conaprole, que es la empresa que podría pagarla mejor y, a su vez, está el corralito, hay una sensación de presión a la baja mayor de la que las condiciones propias de precios estarían generando", reflexionó Leániz.

La gremial pensaba que "esa actitud oligopólica se había superado", pero según los hechos, para ella, "son vicios que se vuelven a manifestar".

SIN SALIDA. Los productores no pueden exportar la leche como en años anteriores lo hicieron hacia la Argentina. Hoy ese país no tiene precios y, en el caso de Brasil, "los números están muy pegados", pero además, "el flete y la logística, no estarían permitiendo que se registrara un flujo de leche fluida a ese país".

Algunos tamberos viven hoy un ambiente de frustración, pero según Leániz, "si alguna industria es capaz de captar 40.000 o 60.000 litros de leche, de esos productores que están inquietos porque su planta le está bajando sensiblemente el precio y logran posicionar una remisión importante en otra planta, se mejoraría ese ambiente de frustración". La salida podría venir por el lado de los neocelandeses o por la nueva planta que Conaprole está construyendo en Villa Rodríguez.

La Cámara Uruguaya de Productores de Leche considera que el productor lechero necesita "condiciones firmes" para poder hacer las inversiones cuantiosas que demanda la lechería.

"Las frustraciones vienen por el lado de la política fiscal, por lo laboral y por el mensaje que la industria le está dando al productor. Independientemente de cual sea la industria a la que uno remite, si en su globalidad el sector no transmite una sensación de potencia, el tambero termina restringiendo la inversión y el potencial crecimiento".

Los productores de leche, por la tecnología que manejan para armar la base forrajera, pueden pasarse rápidamente a la agricultura, invernar las vacas o vender los machos a frigorífico luego de engordarlos. "Son todas actividades que disminuyen el potencial lechero", según el gremialista.

Firmeza. Leániz afirmó que el productor lechero "precisa condiciones firmes para poder hacer las inversiones grandes y optimizar su producción".

En ese sentido, el empresario explicó que fuera del valor que tiene la tierra, "en una hectárea hay que poner entre US$ 3.000 y US$ 4.000, entre equipamiento, pasturas y haciendas para hacer tambo".

Contrariamente para hacer una hectárea de soja, sólo alcanza con invertir entre US$ 400 y US$ 600 por hectárea.

Para el presidente de la Cámara Uruguaya de Productores de Leche, "la barrera de entrada de la leche por el lado de la inversión es muy grande", pero, por el otro, "es un buen negocio que todos los actores de la cadena láctea, puedan transmitir una situación de seguridad y no incertidumbres gratuitas como las que se están buscando imponer en estos momentos".

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