El manejo del gobierno actual con la reforma tributaria es peor que electoralista. Es una obra de arte del terror, un experimento perverso de hasta dónde podría aguantar sin deshilacharse, la tela de los raídos bolsillos de las víctimas.
Al entrar en vigencia el IRPF el ministro Astori anunció ajustes para mejorarlo. Y lo hizo, cumpliendo a la vez tres objetivos: fumigar a la clase media, a la que dejó en la cuneta para que la tapen con diarios sin darle oxígeno a los que pudieron sobrevivir endeudándose; caer simpático a la gente en el año preelectoral, y afirmar sus aspiraciones presidenciales.
Pero de la torta le salió un pan. Los números dicen que el alivio por la reducción del mínimo no imponible, para los sueldos nominales menores de $ 15.000, -que van a seguir tributando- será de $ 13 como piso a $ 355 como máximo.
Técnicos de prestigio advirtieron que el tal "alivio" no parece muy significativo, aunque sea cierto que hay gente para la cual $ 300 es mucho dinero.
Pero además está demostrado que las reducciones -bajo el supuesto que las finanzas públicas no se van a desequilibrar por ellas- rebajarán la recaudación en nada menos que cien millones de dólares que pagaban los trabajadores contribuyentes, con los cuales se estaba haciendo un "colchón", vaya uno a saber para qué.
Dicen que cuando se implante la liquidación del impuesto por núcleo familiar, que fue otra de las posibilidades que anunció originalmente Astori, los beneficios se notarán más.
Veremos, dijo un ciego. Pero entonces ese será tiempo de tirar manteca al techo.
Lo cierto, es que al costo de vida de los contribuyentes no se les facilitó mucho la vida: el aporte para el lucimiento de Astori podrá haber aflojado alguna tensión política en el gobierno, pero no dejó plenamente satisfecho a nadie. La conflictividad laboral lo demuestra.
Y nadie podría refutar la afirmación de Joselo López, secretario general de COFE: "La reforma tributaria sigue siendo regresiva. El concepto de que pague más el que tiene más, sigue siendo una mentira del gobierno".
La gran mentira.