Coletazo de la crisis con el agro: graves incidentes en Córdoba

| Gobernador. Schiaretti quedó sin apoyo "K" por su postura en el conflicto

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CÓRDOBA | LA NACIÓN/GDA Y AGENCIAS

Córdoba fue escenario ayer de violentas manifestaciones contra una reforma impulsada por el gobernador Juan Schiaretti, peronista, a causa del apremio económico que éste atribuye al aislamiento del gobierno central por apoyar al agro.

Cuando la legislatura provincial se disponía en la mañana de ayer a debatir una reforma del régimen previsional que pretendía recortar entre 22 y 25% las jubilaciones superiores a 5.000 pesos (US$ 1.645), afuera se producían graves incidentes.

Durante poco más de una hora la capital cordobesa vivió una protesta masiva de trabajadores estatales contra el ajuste jubilatorio que derivó en actos de violencia. Hubo destrozos de edificios, semáforos y comercios. La policía reprimió con gases y balas de goma y los bomberos lanzaron chorros de agua para dispersar a hombres y mujeres. Los manifestantes lanzaron bombas de estruendo, piedras e inclusive vidrios contra los agentes, utilizando morteros de pirotecnia a modo de "bazookas" caseras. Seis civiles y 17 policías resultaron heridos. Hubo ocho detenidos.

Pese a los destrozos, la sesión continuó y, finalmente, con 40 votos a favor y 28 en contra, se aprobó la reforma jubilatoria y el recorte de haberes a los pasivos.

El transfondo político de la medida era evidente. La iniciativa tuvo el aval del bloque legislativo de Unión por Córdoba, que sumó a tres funcionarios, que renunciaron el martes a sus puestos, para tomar posesión de sus bancas. Se trata de los ex ministros provinciales Ángel Elettore, Juan Carlos Massei y María Chiófalo. De este modo, los ex funcionarios recuperaron sus lugares para desplazar al kirchnerismo y evitar que esa agrupación sumara sus votos a los casi 30 con que ya contaba la oposición para rechazar la iniciativa.

La justificación del gobierno provincial para la implementación del resistido ajuste es que debe redireccionar fondos para cumplir con otras obligaciones ya que, según denunció el propio Schiaretti reiteradamente, la Casa Rosada frenó el envío de fondos a la provincia hace cuatro meses, a partir de que el gobernador hiciera pública su postura a favor del campo, en el conflicto con el gobierno.

En tal sentido, el ministro de Gobierno de Córdoba, Carlos Caserío, acusó al gobierno nacional de "asfixiar económicamente" a la provincia. "Los gremios son un obstáculo, pero el verdadero adversario sigue siendo el matrimonio presidencial", señaló un funcionario provincial del entorno cercano del gobernador.

El atraso en la transferencia de fondos incluye, según denuncia la administración provincial, el dinero comprometido para cubrir el déficit de las jubilaciones. Para hacer frente a esto, Schiaretti propuso un "aporte solidario" (un recorte) de los ingresos de los pasivos.

Sin embargo, dirigentes de la oposición y representantes de los sindicatos rechazan la versión oficial y denuncian que la crisis económica que vive la provincia responde a la mala gestión del gobernador .Lo cierto es que Schiaretti decidió "una jugada política arriesgada", así la calificó el analista Julian Cañas en la edición de ayer del diario cordobés La Voz del Interior, para intentar dar un gesto de fortaleza política ante el oficialismo, que viene de sufrir un duro revés en el Congreso nacional.

Por su parte, el ex candidato a gobernador cordobés por el Partido Nuevo, Luis Juez, que perdió las elecciones frente al actual mandatario -al que acusó de fraude electoral-, acusó a Schiaretti y a su antecesor José Manuel De la Sota de ser los responsables de "quebrar la provincia".

"A la provincia la administraron juntos (Schiaretti fue vicegobernador de De la Sota). Son las caras de una misma moneda. Un billete de la corrupción, que ha golpeado severamente a esta provincia", sostuvo el ex fiscal anticorrupción de la provincia.

Según fuentes cercanas al gobernador cordobés, Schiaretti espera que la próxima semana el nuevo jefe de Gabinete, Sergio Massa, lo convoque para una reunión. Si ésta se concreta, según el analista Cañas, el jefe de la provincia intentará que el gesto sea visto como una respuesta, tras su propio gesto de fortaleza al aprobar la ley de reforma de las jubilaciones con los votos del Justicialismo. Pero las fuentes de la Casa Rosada no dan por seguro que el encuentro vaya a producirse. El enojo con el gobernador "díscolo" aún está fresco.

"Sobria y seria" reunión de Cobos y Cristina

El esperado encuentro finalmente se produjo. La presidenta Cristina Fernández y el vicepresidente Julio Cobos se vieron las caras ayer por primera vez desde que este último sepultara con su voto el proyecto oficial que buscaba ratificar un polémico esquema de gravámenes a las exportaciones de granos. La reunión se realizó en la Casa Rosada y duró 45 minutos. El hermetismo casi total sobre lo que se dijo permite, empero, traslucir que la relación permanece fría.

Así al menos se desprende de las declaraciones que realizó el jefe de Gabinete, Sergio Massa, al término del encuentro. Massa, que estuvo presente en la reunión de la Presidenta y Cobos, dijo que hubo un diálogo "sobrio y serio", que no hubo "adjetivaciones de actos ni de personas", que el encuentro fue motivado por "el respeto a las instituciones" y que Fernández "mantuvo siempre el respeto a su investidura y a la del vicepresidente". "Se habló de lo que pasó", enfatizó el jefe de Gabinete, en referencia al voto negativo de Cobos en el Senado, y no aceptó preguntas de la prensa.

Cobos se retiró de la Casa de Gobierno sin formular declaraciones.

Desde filas del kirchnerismo, se llegó a calificar al vicepresidente de "Judas". En días posteriores a la muerte legislativa del proyecto oficial, el pasado jueves 17 de julio, la Presidenta -sin mencionar a Cobos- apeló a términos como "traición" y de "derrota". la nación/gda y ap

Un gesto que costó muy caro

Tras el discurso multitudinario de Cristina Kirchner en Plaza de Mayo el 1° de abril, el oficialismo empezó a sufrir una serie de fisuras. En un gesto de alejamiento con la Casa Rosada, el gobernador cordobés Juan Schiaretti recibió el 12 de mayo a los dirigentes ruralistas nacionales. A fines de ese mes, Schiaretti insistió en que el diálogo era "el mejor camino para resolver el conflicto" del campo, al tiempo que manifestó diferencias con el comunicado crítico de Néstor Kirchner al respecto. A la reunión del Partido Justicialista, para manifestar el apoyo a Cristina, no asistieron entonces ni Schiaretti ni el ministro de gobierno, Carlos Caserío.

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