CANELONES | PATRICIA MANGO
El menor con 500 entradas en la seccional de Santa Lucía, rompió ayer su silencio. Tras la publicación en El País de una carta firmada por 400 vecinos en la que piden una solución judicial ante sus continuos hurtos, el adolescente y su padre fueron abordados masivamente por la prensa. El pedido de disculpas de ambos se convirtió en la frase más utilizada. Este joven, tiene una adicción a la pasta base que arrastra de hace tiempo. En diálogo con El País, varias veces prometió rehabilitarse. "Me había enganchado con la droga, pero no quiero saber nada, quiero ser una persona derecha", reiteró.
Afirmó que quiere internarse en un hogar y estudiar mecánico de "motor cuatro tiempos". Cuenta que estuvo tres veces internado, una por voluntad propia.
Reconoce que la gente le tiene miedo porque su nombre se hizo tristemente famoso. Asegura que nunca se le daría por agredir a nadie. "A nadie le gusta que le roben, a mí no me gustaría que entren a mí casa", razonó. Lo que busca, es satisfacer sus gustos pero, "para la droga he robado también", dijo.
Tiene claro que puede terminar mal si sigue por el camino que tomó hace ya ocho años. "Si no cambio ahora voy al muere", dice sugestivamente, sin aclarar si se refiere a una posible venganza de los vecinos o las drogas.
Después se dirigió a los damnificados: "De verdad, de corazón; mil disculpas".
juntas. Al preguntarle qué lo llevó a la delincuencia dice que fue la calle y "las juntas". Cuando vaya a pedir trabajo, sabe que su nombre será un obstáculo pero su posición es positiva: "siempre para adelante; robé todo pero no quiero saber más nada", jura.
Iba a la escuela y de acuerdo a informaciones policiales, comenzó a ingresar a la comisaría cuando apenas contaba con 9 años. Sus hermanos en cambio, eligieron estudiar -tiene un universitario avanzado y una en tercer año de liceo- y el otro, de 19, prefirió trabajar con el padre en su taller de chapa y pintura.
Según el padre, con este menor, "perdió". Asegura que a su hijo no le falta nada; "desde carne, yogur y postres y toda la contención que podemos darle entre todos. "Tiene el 40% del peso que debería tener", dijo. El hombre asegura que habló con el juez para que disponga un tratamiento para su hijo. "Con sólo tres meses ya nos dimos cuenta que no alcanza".
También recordó que la integridad del chico corre peligro y que varias veces ha evitado que la gente haga justicia por mano propia. Una vez eran cuatro con palos y botellas y lo salvó de la paliza.