MARIALAURA IBARRA
Ante la posibilidad de que las parejas homosexuales puedan adoptar se presenta el debate de cuánto puede condicionar la opción sexual de un niño, un tema con muchas opiniones y escasa evidencia científica.
Especialistas locales e investigaciones internacionales difieren sobre el tema.
El Senado votó varias modificaciones al Código de la Niñez y la Adolescencia aprobadas la semana pasada, y las nuevas normas dejan la puerta abierta para que las parejas homosexuales puedan adoptar.
Para director del Instituto de Psicología y Psiquiatría de Montevideo, Alex Lyford Pike, el niño presenta tres etapas en su crecimiento: en la primera es un mero espectador de lo que acontece a su alrededor; en la segunda pasa a ser actor e "imita aquello que observa"; y en la tercera, actúa como actor de su propio comportamiento a partir de lo que ha incorporado.
Lyford Pike, que también es miembro de la asociación de psiquiatría de Harvard, señala que "el chico observando e imitando integra los modelos, dado que ese es el principal mecanismo de aprendizaje que tiene". Por esos se inclina por modelos claros, "que el modelo de varón sea de varón y el de mujer sea de mujer".
En su opinión, "el niño adoptado por padres homosexuales va a tener una confusión porque no va a poder ver modelos claros de comportamiento de varón y mujer". Esto "le va a afectar en el aprendizaje de las relaciones y de la diversidad entre hombre y mujer y el día de mañana cuando tenga que formar su propia pareja".
Enfoques similares maneja el libro "Argumentos contra adopción por homosexuales", de la licenciada en psicología española, Mirta Videla. La autora invoca su experiencia de tres décadas en el tema y asegura que los hijos de parejas homosexuales tienen "graves cuadros psicosomáticos, patologías inmunológicas y cuadros psicóticos o fronterizos". Por ello sostiene que "la adopción debiera ser permitida sólo a parejas heterosexuales, con probada capacidad de paternidad y maternidad, mediante estudios psicológicos y socio ambientales".
Un estudio del profesor de Neuropsiquiatría de Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Carolina del Sur, George A. Rekers, titulado "Revisión de la investigación sobre adopción homosexual", señala que "sólo las parejas casadas heterosexuales son capaces de cubrir las necesidades específicas que tiene un niño en adopción", ya que "una pareja homosexual, por las características inherentes de esta relación, no lo puede proporcionar".
No incide En cambio, para la psiquiatra y profesora agregada de Psiquiatría Pediátrica de la Universidad de la República, Maren Ulriksen de Viñar, el hecho de tener padres homosexuales no tiene por que condicionar la opción sexual de los hijos. "La elección de la identidad sexual pasa por vías bastante enigmáticas, pero no hay pruebas de que, porque los niños sean criados por una pareja homosexual, tengan una tendencia a la homosexualidad", asegura la especialista.
Ulriksen observa que el hijo de una madre soltera "no sale necesariamente homosexual o lesbiana", y que "entre los hijos de parejas heterosexuales aparece un porcentaje de homosexualidad, que puede ser entre un 5 y 10%, sin que se pueda dar una explicación científica".
En ese sentido señala a partir de su experiencia de trabajo de varios años en Francia "ha visto que en las parejas homosexuales que adoptan niños no aparece más homosexualidad que en las heterosexuales".
La psiquiatra destaca que "cuando hay un deseo de maternidad o paternidad profundo y legítimo lo importante es que sea el juez y los que dan en adopción los que tienen que estar formados para ver si esas personas son capaces de criar a un niño".
En tanto, la investigación "Maternidad y paternidad gay - lésbica" realizado por especialistas del Centro de Investigación y Promoción para América Central de Derechos Humanos, indica que "la orientación sexual no descalifica a las personas cuando se someten a aplicar como padres adoptivos o temporales". Basándose en investigaciones de 1989, argumentan que "los padres gay tienden a ser más responsables y atentos a la necesidad de sus hijos que los padres heterosexuales".
"Comparando los hijos de padres homosexuales con aquellos de padres heterosexuales no muestran diferencia entre ambos en cuanto a identidad de género u orientación sexual", concluye el informe.
Asimismo se destaca que "varios estudios publicados demuestran que los niños que crecen entre padres homosexuales no están más expuestos o tienen más tendencias a ser homosexuales que otros niños que crecen en otro ambiente".
Un informe realizado en 2002 por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid señala que "lo importante de un hogar no es su forma externa" sino "que sirva para las funciones de acomodo y protección que debe ejercer". Se estudiaron 28 familias (15 de madres lesbianas con hijos de anteriores relaciones heterosexuales; 10 por madres lesbianas o padres gay con hijos adoptados o fruto de inseminación artificial y tres de padres que no tenían la custodia pero convivían con los hijos), y destacan que "el respeto a los demás y la tolerancia es uno de los valores centrales de la educación en estas familias", caracterizadas además por "niveles altos de afecto y comunicación y niveles generalmente bajos de conflicto".
Encuesta para tomar con pinzas
Siete de cada 10 uruguayos dijeron, hace tres años, que están en "desacuerdo" con que las parejas homosexuales puedan adoptar. Estas cifras surgieron de encuesta realizada en junio de 2005 por la Consultora Interconsult en 769 hogares de todo el país.
Ante la pregunta de si ¿está de acuerdo o en desacuerdo en legalizar la adopción de hijos por parejas del mismo sexo?, el 72% de las personas entrevistadas dijeron estar en "desacuerdo", contra la opinión de un 24% que se declaró "de acuerdo" y el 4% que dijo no saber o no contestó. El director de Interconsult, Juan Carlos Doyenart, explicó en la encuesta que "dada la alta sensibilidad que este tema tiene para algunos sectores de la sociedad uruguaya", es necesario aclarar que se está frente a un tema relativamente nuevo, en la medida que no cuenta con la suficiente historia de información y discusión.
"Esto hace que, en general, la opinión pública no cuente con los suficientes elementos para una postura más o menos firme sobre el tema, pero sí que esté cargada de muchos prejuicios".