ALEXANDRE MARINIS, BLOOMBERG
Si planea una cena a la luz de las velas, olvídese del vino. Si regala chocolates a su pareja, que no sean con licor. Una nueva ley contra la conducción en estado de ebriedad está acabando con los amoríos y las parrandas en discotecas en Brasil.
Más de 30.000 personas mueren al año en accidentes de tránsito en el país de la samba, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que sitúa a las carreteras brasileñas entre las más peligrosas del mundo.
Brasil tiene uno de los más altos índices de mortalidad en accidentes de tránsito: 25,6 muertes por cada 100.000 habitantes. Esto es más que los de otros países de mercados emergentes, como Rusia (19,4) y China (19), y mucho más que los de Japón (8,2), la Unión Europea (11) o Estados Unidos (15,2).
Desde fines de junio, los conductores detenidos por la policía con un nivel de alcohol en la sangre de siquiera un 0,02% deben pagar una multa de unos US$ 600, se les suspende la libreta de conducir por un año y se les confisca el auto. Si el nivel de alcohol en la sangre supera un 0,06%, tienen hasta tres años para desintoxicarse en una de las hacinadas, deterioradas y violentas prisiones de Brasil.
El nuevo límite legal de alcohol en la sangre para los conductores de Brasil es uno de los más bajos del mundo. En Estados Unidos y México, el límite es de un 0,08 por ciento. En muchos países europeos, como Francia y Alemania, es de un 0,05 por ciento.
Colombia permite un nivel de un 0,04%, uno de los más bajos de América Latina. Aun así, mientras que a un colombiano le permiten tomar dos cervezas o dos copas de vino antes de colocarse detrás del volante, un brasileño no puede disfrutar más de un tercio de un trago normal de whisky y ni siquiera un solo "choppinho`` o vaso de cerveza de barril.
DULCES. La ley brasileña es tan estricta que todo el que saboree dos bombones rellenos de licor durante un almuerzo dominical con la abuela o use un enjuague bucal hecho con alcohol podría exponerse a una multa cuantiosa y la pérdida de su licencia de conducir.
De nada servirá negarse a la prueba de alcoholemia: la normativa brasileña castiga a los conductores que se rehusan, tratándolos como si estuvieran borrachos.
La Ley Seca, como se la ha apodado, ha pasado a ser el principal problema de los bares brasileños. Desde el quiosco playero informal en Copacabana hasta el fino restaurante para empresarios en San Pablo, todo el mundo está buscando la forma de lidiar con la nueva ley o de esquivarla.
Algunos idean formas ingeniosas de burlar las pruebas de alcoholemia, como crear un dulce que disfrace el rastro del alcohol. Otros más audaces sugieren sobornar al policía.
Es que la nueva ley parece destinada a fomentar la corrupción. Un policía de tránsito que trabaja en San Pablo -la zona metropolitana más rica de Brasil- gana US$ 800 al mes, apenas un poco más que el importe de la multa por manejar intoxicado.
La primera reacción a la ley entre los brasileños que salen de noche fue dejar de tomar. El consumo nacional de alcohol ya cayó entre un 30% y un 45%, según la Asociación Brasileña de Bares y Restaurantes, que representa a dichos negocios en 26 de los 27 estados del país. La asociación, viendo un desastre económico en puerta, ha pedido a la Corte Suprema de Justicia del país que declare la ley inconstitucional.
Dos son los argumentos principales para tratar de convencer al tribunal. Primero, los individuos tienen derecho a negarse a tomar una prueba de alcoholemia, cuyos resultados se usen en contra de su persona en el tribunal. Segundo, no se puede declarar a nadie culpable antes de un juicio, razonamiento dirigido contra la disposición que castiga por igual al conductor que toma la prueba de sobriedad y no la pasa y otro que se niega a tomarla.
EN TAXI. Mientras algunos se concentran en la ley y sus tecnicismos, otros buscan opciones prácticas para seguir bebiendo. El aumento de la demanda de transporte alternativo está alentando a los taxistas a superar el temor a trabajar en altas horas de la noche en las violentas ciudades del Brasil, a cambio de las generosas propinas de los bebedores.
En una nueva campaña, probablemente no rentable, Johnnie Walker, la marca del famoso whisky escocés, está ofreciendo viajes gratis en taxi a cualquier residente de San Pablo que se dirija a un club nocturno. Algunos bares ofrecen estacionamiento para los conductores que deseen recoger sus autos al día siguiente. Otros les deducen el 50% de la cuenta a los clientes que elijan irse a sus hogares en taxi.
EFECTO. Por más descontento que haya suscitado la Ley Seca, ésta ha cumplido su misión: desde que se promulgó, las muertes de tránsito se han desplomado un 57% en San Pablo, en tanto los hospitales atienden a un 55% menos de personas lesionadas en accidentes automovilísticos. Esto podría reducir el costo de los seguros en un máximo de 20%.
Aun así, algunos se preguntan cuánto durará el efecto, porque dudan que la ley se pueda aplicar cabalmente. La policía del estado de Río de Janeiro -que cubre una población de 15 millones- tiene solo tres aparatos de pruebas de alcoholemia. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha opinado que la ley aprobada por el Congreso es demasiado estricta. Y la Corte Suprema puede fallar que ciertas cláusulas son inconstitucionales.
Y, a fin de cuentas, hay que preguntarse por qué Brasil se tomó el trabajo. La ley anterior permitía un nivel de alcohol en la sangre de un 0,06%, cifra que también era bastante estricta y lo suficientemente restrictiva para que la gente evitara conducir alcoholizada, si solo se hubiera aplicado.
Las cifras
30.000 Es la cantidad de personas que mueren por año en Brasil en accidentes de tránsito, según la Organización Mundial de la Salud.
600 Es la multa en dólares que deben pagar los conductores brasileños detenidos con un nivel de alcohol en la sangre superior al 0,02%.
Alcoholemia en Uruguay
En Uruguay la ley 18.191 de tránsito y seguridad vial establece que el nivel máximo permitido de alcohol en sangre en los conductores es de 0,8 gramos por litro para los conductores amateur y 0 para los choferes profesionales (transporte de pasajeros, transporte de carga, transporte de escolares, taxis remises y camiones de carga).
Sin embargo, el Poder Ejecutivo estableció que reducirá la medida a 0,5 gramos y hasta 0,3 gramos por litro para 2010.
Al conductor que se le comprueba que conducía contraviniendo los límites fijados por la ley se le retira la licencia de conducir y se le aplican una serie de sanciones.
Si se trata de una primera infracción, se le retira la libreta de conducir por un plazo de seis meses a un año. Si se trata de una reincidencia (segunda vez) se le puede retirar dicho permiso por un plazo de hasta dos años. Y si se trata de una reincidencia mayor (más de dos veces) al conductor se le puede cancelar definitivamente su permiso para conducir.
Quienes se rehusan a practicarse el test de alcoholemia, son pasibles de ser sancionados con una multa de un valor de hasta 100 Unidades Reajustables (UR), equivalentes a unos 36.200 pesos.
Anualmente en Uruguay se registran 600 muertes y 8.000 lesionados como consecuencia de accidentes de tránsito (sólo en 2007 hubo 150 fallecidos), de los cuales 40% se deben al consumo de alcohol de los conductores.