Ayer un operativo llamó la atención en el Hospital Maciel por las desacostumbradas medidas de seguridad que se tomaron para trasladar a un preso al centro de salud.
Ocurría que la División de Inteligencia Penitenciaria tenía datos acerca de que familiares del recluso iban a intentar un rescate. El recluso Jorge Díaz Pereira, alojado en el Comcar, con antecedentes por rapiña y copamiento, se había autoinfligido un corte en el abdomen. Todos los familiares y acompañantes que estaban en el piso fueron desalojados.
Paralelamente, una orden era impartida para que los enfermeros restringieran su circulación en las cercanías del block quirúrgico donde Díaz fue intervenido.
Una fuente policial consultada expresó que se tenía el dato de un posible rescate y como ya había antecedentes de hechos similares se tomaron todas las precauciones.
Por su parte fuentes del sindicato del hospital, que como informara El País se quejan de las condiciones en que los presos son alojados allí, dijeron que esta vez se cumplió con casi todo el protocolo de atención a reclusos y que era algo que no ocurría hace años. Esto es que sea sólo atendido por el médico o cirujano de guardia y no residentes o internos, que son estudiantes. Otro punto cumplido fue que el preso no puede ser bajado de la camioneta policial hasta que el hospital dé el visto bueno. El recluso luego de intervenido fue trasladado al Hospital Saint Bois. Pero las fuentes del sindicato indicaron que contrariamente a lo que dice el protocolo se demoró casi cuatro horas cuando debe ser en menos de una hora.