El gaúcho Diego Podolski espera ahora su extradición a Brasil, a estudio del juez penal Sergio Torres. El joven narcotraficante que se había transformado en un "magnate" y poseía una fortuna estimada en US$ 21 millones en mansiones en Miami y lujosos automóviles, se transformó en uno de los hombres más buscados por la DEA (Drugs Enforcement Agency, la agencia antidrogas estadounidense) debido a su "éxito" como vendedor virtual de drogas de diseño y psicofármacos a miles de consumidores.
Para Podolski, Uruguay era apenas un espacio de sosiego y contacto con sus amigos y familiares, con los que según la Policía Federal de Brasil había levantado su poderosa empresa de distribución de drogas. Durante sus estadías en el país Podolski solía alojarse únicamente en hoteles cinco estrellas de Montevideo y Punta del Este. Siempre se lo veía en compañía de mujeres, "rubias y muy bonitas" comentó una fuente de la investigación policial.
La pista de Podolski y su clan era seguida desde hace varios meses por la DEA y la Policía Federal brasileña.
"La mayor dificultad de esta operación fue coordinar el momento preciso en que se iban a hacer las detenciones en los dos países", comentó por su parte a El País una fuente de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII).
En Uruguay las actuaciones corrieron por cuenta de la DNII y de la Oficina Central de Interpol, que había recibido la petición formal de captura de la Interpol brasileña. Podolski fue localizado por los agentes de la DNII hace aproximadamente 10 días. El "boticario virtual" se aprestaba a dejar el país, posiblemente en los primeros días de la semana próxima. Ahora Podolski espera su extradición a Brasil, donde la suma de cargos en su contra pueden condenarlo a 30 años de prisión.