Renunció jefe de Gabinete argentino

| Recambio. Su dimisión busca darle más "libertades" a la presidenta Cristina Fernández

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BUENOS AIRES | LA NACIÓN / GDA Y AGENCIAS

El jefe de Gabinete argentino, Alberto Fernández, presentó ayer renuncia a su cargo. Terminaban así días de rumores sobre su continuidad en el puesto. El fracaso del proyecto oficialista de retenciones móviles fue una de las causas.

En su carta de dimisión presentada a la presidenta Cristina Fernández, el funcionario justificó su decisión asegurando que "la certeza de que se abre una nueva instancia en su gobierno, en la cual usted pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores para enfrentar la etapa, me impulsa a poner en consideración mi renuncia con el sano propósito de facilitarle la selección de sus equipos de trabajo".

Un Fernández menos en el gobierno kirchnerista, pero no uno cualquiera. El jefe de Gabinete, quien asumió su cargo el 25 de mayo de 2003, el mismo día que Néstor Kirchner era investido Presidente, era "una de las columnas esenciales de la administración" K, según indicó ayer el periodista y analista político Joaquín Morales Solá en la página web de La Nación. La otra columna es el ministro de Planificación, Julio de Vido. Y las tensas relaciones entre ambos fueron una de las claves de la decisión tomada. El ex ministro de Economía, Martín Lousteau, era un hombre de Fernández. El todavía secretario de Comercio, el polémico Guillermo Moreno, es cercano a De Vido. Quien ha resultado ganador es evidente, aún a riesgo de que el equilibrio en la interna kirchnerista resulte afectado (ver aparte).

Pero fue el conflicto con el campo el que precipitó todo, amplificado por la dura derrota parlamentaria que sufrió la semana pasada en el Congreso el proyecto gubernamental de las retenciones móviles a las exportaciones de granos. En ese jueves triste para el kirchnerismo, Fernández ya había ofrecido su renuncia a la Presidenta, quien lo ratificó en su puesto. Esta vez no hubo marcha atrás. Tanto, que a partir de hoy, la administración "K" tendrá un nuevo jefe de gabinete, Sergio Massa.

De acuerdo con el director del centro Nueva Mayoría, Rosendo Fraga, la renuncia de Fernández fue un gesto en contra de Néstor Kirchner. Eso "se hizo público en los fundamentos de la renuncia", donde alude a la necesidad de dejar a la Presidenta "con la suficiente libertad de acción para gobernar por sí sola". Sin embargo, añade, la designación como sucesor de una figura "de perfil más bien bajo" implica "que nada cambia sustancialmente".

Fernández fue la segunda baja del gobierno argentino tras el fin del proyecto de las retenciones móviles. La primera fue la del secretario de Agricultura, Javier de Urquiza, sustituido ayer por Carlos Cheppi. Pero mientras este último tuvo una casi nula intervención en el conflicto del campo, que incluyó cuatro huelgas y múltiples protestas que paralizaron el país, el renunciante jefe de Gabinete encabezó las negociaciones fracasadas del gobierno con los ruralistas.

Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA, una de las organizaciones que lideró la protesta agropecuaria), atribuyó la salida del jefe de Gabinete a su fracaso en resolver el conflicto, que significó para la mandataria un fuerte descenso en su popularidad: de un 56% en enero a un 20% a principios de este mes.

La última aparición pública de Fernández fue el pasado viernes y también estuvo relacionada al campo, cuando realizó el anuncio público de la derogación de las polémicas retenciones. Su figura había sufrido un gran desgaste en los 130 días que duró el conflicto.

Si bien ya se especulaba sobre su alejamiento, la prensa argentina informaba ayer que tanto la Presidenta, Cristina Fernández, como su marido y antecesor, Néstor Kirchner, no recibieron bien la renuncia del funcionario.

Para la oposición argentina, el cambio de nombres en el gobierno sólo sería positivo si esto incluye otro cambio: el de gestión. Además, para que surta efecto el proceso de "oxigenación" del gobierno, término que también han empleado dirigentes oficialistas, haría falta más novedades de este tenor.

Las miradas se dirigen especialmente al secretario de Comercio Moreno, quien fuera el principal defensor de las retenciones y promotor de un rígido esquema de control de precios que hasta ahora no ha tenido el efecto buscado.

Moreno ha sido acusado en reiteradas ocasiones de presionar a productores y asociaciones de consumidores y de intervenir directamente en el Insti-tuto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para manipular el índice oficial de inflación, que es hasta tres veces menor al que estiman analistas privados.

"La renuncia de Alberto Fernández reafirma nuestra posición: en este gobierno se van las personas que más lucharon por el diálogo durante el conflicto con el campo y continúan quienes fueron más confrontativos y violentos, como Guillermo Moreno``, dijo en un comunicado Jorge Macri, uno de los referentes de la fuerza opositora de centroderecha PRO.

Una vieja interna de los "K"

Fernández y De Vido. Ambos representaban, respectivamente, la facción "porteña" y la "santacruceña" del kirchnerismo. De Vido criticó la derrota del oficialismo en las elecciones porteñas y manifestó su malestar por las denuncias contra la secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, mujer del riñón del ex jefe de Gabinete. Fernández, por su lado, criticó duramente escándalos de "Skanska" y el "valija-gate" de Antonini Wilson, donde estuvieron implicados funcionarios que trabajaban en la órbita de Planificación. Ahora hay un desequilibrio de poderes.

LA NACIÓN / GDA

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