CANELONES | PATRICIA MANGO
El sindicato de la Colonia Berro del Inau tiene una expectativa positiva acerca de la llegada del padre Mateo Méndez a la conducción de la institución. Los niños, en tanto, no parecen asignar importancia al cambio.
El sacerdote salesiano aún negocia con el Inau los términos del contrato para quedar a cargo del Instituto Técnico de Rehabilitación. Méndez dijo a El País esto insumirá aproximadamente una semana. "Hay cuestiones que no están resueltas aún. Tenemos que ver con las autoridades a qué término es el contrato", dijo.
La Mesa Sindical de la Berro esta aliviada por la designación ya que tienen muy mal concepto de la gestión del actual responsable Carlos Uriarte. "En tres años se registró una decadencia y una falta de proyectos que desorientó al funcionariado", aseguró la presidenta del gremio Claudia Montenegro.
A Méndez le otorgan "un cheque en blanco" y así se lo hicieron saber en una primera reunión que el miércoles pasado mantuvieron con el sacerdote. Incluso le dieron su palabra: "Estamos dispuestos a apoyarlo, cuente con nosotros", le dijeron. También coincidieron con el futuro jerarca cuando les dijo que basará su trabajo en el aspecto humano y que potenciará la actividad educativa. El objetivo final, es "la reinserción de los jóvenes como personas útiles para ellos mismos y para la sociedad" a través de un proyecto y "hoy cada turno trabaja como puede", afirma Montenegro.
Los funcionarios dijeron a Méndez que no tienen participación en los programas y "sólo se cumplen órdenes por inviables que sean". Se le informó además sobre las carencias edilicias. "Si esto no mejora difícilmente pueda hacerse algo", señaló Montenegro. "Hoy en día hay jóvenes durmiendo en el suelo. Colocan 9 camas (3 cuchetas) en un espacio de 3 x 2 metros. No es digno", agregó.
Los agremiados plantearon al sacerdote su aspiración a un estudio caso a caso y distribuir a los menores según una evaluación. La propuesta apunta a un sistema gradual de acercamiento a la libertad a través de los hogares y si falla y el menor no responde que se produzca un retroceso en ese tránsito dejando el lugar a otro. Según Montenegro, Méndez aprobó este enfoque y no quiere una "libertad sin control".
Consultada sobre la actitud que los internos han asumido ante el cambio, Montenegro afirmó que no han demostrado demasiada expectativa. "No caen mucho todavía; saben que el Ser se va a cerrar pero no hacen muchos comentarios".
Cuando las papas queman
Un gesto que gustó del padre Mateo al sindicato de la Colonia Berro, fue su compromiso a estar "cuando las papas quemen".
"Nos dijo que se quedará cuando los chicos estén alterados o haya problemas" señaló Claudia Montenegro. "También prometió que almorzará con los jóvenes. Nunca un jerarca se sentó a comer con ellos", dijo.
En Colonia Berro hay 180 funcionarios. Esta semana ingresó la primera tanda de 75 nuevos empleados que se distribuirán en los tres turnos. Pero de los 100 que egresaron en octubre del 2006, solamente quedaron cinco. Los 95 restantes tuvieron que ser trasladados e invocaron las condiciones de trabajo.