AMÉRICA ECONOMÍA
El alza en los precios de los alimentos y el petróleo amenaza con revertir el fuerte crecimiento que ha experimentado Latinoamérica en los últimos años y hasta afectar la estabilidad política de algunos países.
Mientras algunos bancos centrales están decididos a evitar el retorno de la inflación desenfrenada de las décadas de 1980 y 1990, otros han tomado medidas menores o definitivamente han ignorado el problema.
Brasil, el país que más ha luchado contra la inflación, y México, que le sigue de cerca, estarán en el futuro en una mejor situación que países como Argentina y Venezuela, que han creado enormes distorsiones económicas para evitar enfrentar el problema.
En abril, el Banco Central de Brasil comenzó a elevar la tasa de interés interbancaria, tras dos años de relajación monetaria durante los cuales las tasas cayeron desde los elevados niveles en que se encontraban. La mayoría de los economistas anticipa que la tasa Selic llegará a fin de año al 14,25%, frente al 12,25% actual, aunque muy por debajo del 19,5% en que se situaba en septiembre del 2005.
La tasa de inflación acumulada en los 12 meses a junio fue del 5,89%, lo que supera la meta gubernamental para fin de año de un 4,5%, aunque se halla dentro del rango meta de entre el 2,5% y el 6,5%.
El Banco Central de México, por su parte, tomó medidas a fines de junio cuando elevó la tasa interbancaria del 7,5% al 7,75%, luego que en mayo la inflación alcanzara su mayor ritmo anual en más de tres años.
Mientas, el gobierno implementó acuerdos con productores y minoristas para mantener controlados los precios de los productos alimenticios básicos.
Según el sondeo más reciente realizado por Banamex, filial de Citigroup (C), el mercado espera que el banco central de México eleve en julio la tasa al 8% y luego la mantenga el resto del año. La inflación anual se ubicaba a mediados de junio en un 5,28%, lo que se compara con el 4,95% de fines de mayo.
Colombia, por ejemplo, ha tenido problemas para equilibrar una creciente inflación con el deseo de mantener el crecimiento económico, que fue puesto en peligro por los efectos que la fortaleza de la moneda local tenía sobre los exportadores. El Banco Central de Colombia señala que el foco principal de la política monetaria es la inflación, pero pareció ceder a las presiones del gobierno para debilitar la moneda con una serie de medidas que incluían la compra de US$ 20 millones diarios y la suspensión de ventas de opciones, que habían sido diseñadas para limitar la volatilidad del tipo de cambio.
Las medidas hicieron que el peso se depreciara un 15% en cinco días, aunque la moneda pronto reanudó su tendencia ascendente.
El Banco de la República decidió mantener su tasa clave en un 9,75% durante su última reunión de política monetaria, pese a que la tasa de inflación superó las expectativas del mercado para junio e hizo subir la tasa anual al 7,18%, muy por encima del rango meta establecido por el Banco Central de un 3,5% a un 4,5%.
Los bancos centrales de Perú y Chile han vuelto a concentrarse en la inflación, si bien la expansión económica de Perú, de casi un 10%, destaca en franco contraste con la bastante anémica economía chilena.
El Banco Central de Reserva del Perú ha adoptado una serie de medidas destinadas a relajar las presiones inflacionarias, incluido el aumento este año de la tasa de referencia en 75 puntos al 5,75% y el incremento de los requerimientos de reserva para la banca comercial en tres ocasiones desde enero.
Su meta anual de inflación va del 1,0% al 3,0%. Diversos funcionarios han señalado que es improbable que el índice de precios al consumidor esté dentro del rango este año, pero que en el 2009 caerá para situarse dentro del rango.
El directorio del Banco Central de Reserva del Perú elevó el jueves en 25 puntos base la tasa de interés referencial al 6,0%, lo que según Goldman Sachs tiene como fin anclar las expectativas de inflación.
En tanto, el Banco Central de Chile optó durante cuatro meses consecutivos por no elevar las tasas de interés a fin de evitar que el peso -que se cotizaba en un máximo de 10 años frente al dólar- se apreciara aún más. Sin embargo, el mes pasado finalmente elevó la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 50 puntos base, y el jueves volvió a incrementarla en otros 50 puntos al 7,25%.
La tasa de inflación que Chile acumuló en los 12 meses a junio, subió al 9,5% respecto del 8,9% en el período de 12 meses a mayo, muy por sobre la meta establecida por el Banco Central del 3%, con un rango de tolerancia de más o menos un punto porcentual.
Las situaciones en Venezuela y Argentina se han vuelto más complicadas. Ambos bancos centrales deben coordinarse de alguna forma con Gobiernos que han impuesto controles de capital y precios, los que -entre otras distorsiones- han generado escasez.
Según un sondeo de consumidores argentinos, que es seguido con mucha atención por el mercado, la estimación para la inflación promedio en 12 meses llegó en junio al 35%.
Venezuela, por su parte, publica datos más creíbles, que reflejan la tasa inflacionaria más alta de la región. En mayo, la inflación anual se ubicaba en un 31,4% y podría acelerarse aún más, pues es muy probable que el presidente Hugo Chávez incremente el gasto de cara a las elecciones regionales de noviembre.
Si bien Chávez atribuye el problema de la inflación principalmente a especuladores, el mandatario le ha dejado al Banco Central pocas herramientas para hacer frente al tema. Junto con los controles de capital y precios, existe también una variedad de controles a las tasas de interés.
Uruguay ha recurrido a herramientas variadas
En Uruguay el Comité de Política Monetaria del Banco Central (BCU) decidió el jueves 10 mantener la tasa de interés de referencia en 7,25% -está así desde noviembre- pese a que la inflación en los 12 meses cerrados a junio alcanzó a 8,42%. Según el BCU la tasa se mantuvo para evitar una mayor caída del dólar, que, en lo que va del año, ya bajó casi 11%. De todas maneras, el Central señaló que la decisión adoptada es "por ahora". Lo que no descarta una suba de tasas antes de la próxima reunión del Comité de Política Monetaria el 21 de agosto. Al aumentar la tasa de interés, las autoridades monetarias procuran frenar el aumento del crédito y contener el consumo, aunque eso puede desembocar en un menor crecimiento. En su lucha contra la inflación el gobierno también cerró acuerdos con el sector privado para congelar el precio de algunos alimentos. También se aumentaron los depósitos obligatorios de los bancos en el BCU.