DIEGO PÉREZ
Martín Lasarte vivió el partido de una manera muy especial. Era la primera vez que enfrentaba a Nacional desde su salida de la institución. Gesticuló, gritó, se sacó la campera y la tiró al piso tras una de los tantas situaciones de gol desaprovechadas por el colombiano Daley Mena y llegó al vestuario visiblemente molesto e insultando al aire. Pero no quedó ahí.
Uno a uno los jugadores de Danubio fueron entrando al camarín y cuando la puerta se cerró, Lasarte descargó toda su bronca. "¡Tuvimos todo para ganar!", fue una de las primeras cosas en gritar. Y después vino un reto descomunal para sus dirigidos. En un momento la puerta se abrió y enseguida se escuchó un fuerte "¡Cerrá esa puerta!", por parte del entrenador.
La mayoría de dirigentes y allegados quedaron afuera, esperando. El rezongo duró unos cinco minutos pero fue a viva voz. Las anchas paredes del vestuario ubicado contra la tribuna Colombes y dos puertas bien cerradas no pudieron esconder la bronca de Lasarte. Cuando las ánimos se calmaron, comenzaron a salir los jugadores y tras la ida del último, otra vez hubo gritos. Danubio se quedó sin Copas y eso se sintió.