El INAU resolvió exhortar a la población para que no den monedas a los menores en situación de calle. Las razones que se manejen pueden ser atendibles, pero sorprende esta sensibilidad del gobierno, sobre lo que podría llamarse un asistencialismo espontáneo de los ciudadanos hacia los pequeños.
Porque uno de los buques insignias de esta administración es, justamente, el asistencialismo liso y llano a los sectores carenciados, a los que acostumbra a recibir ayudas sin necesidad de contraprestación alguna.
A tanto llegó el tema que hasta creó un ministerio para organizar esa política de asistencialismo. Pero la practican con los mayores, con los que tienen credencial y les toman todos los datos. Tal vez porque es un sistema de reclutamiento disfrazado.