Senado argentino a un voto de aprobar las retenciones

| La crisis con el campo. Públicamente, 36 legisladores dijeron que acompañarán el proyecto del gobierno y 35 que lo rechazarán. Aún la aprobación tendría un costo grande para el gobierno

AFP

BUENOS AIRES | AGENCIAS

El Senado argentino debatía anoche el proyecto de retenciones móviles a las exportaciones de granos del gobierno, en una maratónica jornada iniciada a las 10.30, y en la que la aprobación de la iniciativa parecía estar a solo un voto.

El número mágico es 37. Con esa cantidad de votos, se aprueba o se rechaza el proyecto de retenciones móviles. Los distintos medios de prensa argentinos sostenían anoche que, luego de horas, marchas, contramarchas, llamadas telefónicas y salidas y entradas al recinto parlamentario, la iniciativa del oficialismo contaba con 36 votos a favor y 35 en contra, según manifestaciones públicas de los propios legisladores.

La única duda estaba en la actitud que tomaría un senador santiagueño, Emilio Rached del Frente Cívico Social de esa provincia. La edición digital del diario Clarín consignaba anoche que este legislador acompañaría al kirchnerismo. De esta manera, las polémicas retenciones móviles que generaron un conflicto con el sector rural que suma ya 128 días se convertirían en ley.

De confirmarse esta especie, el vicepresidente Julio Cobos -cuya postura más dialoguista con el campo lo puso en la mira del gobierno de Cristina Fernández- se salvaría de tener en sus manos el voto decisivo.

El kirchnerismo tiene mayoría en ambas cámaras. Pero lo exiguo del triunfo en Diputados y lo reñido de la discusión de ayer en el Senado es una pintura de la realidad argentina de hoy.

De hecho, muchos analistas ya aventuran que una votación favorable a sus intereses no sería para el gobierno mucho más que una victoria pírrica. En este período de tiempo desde que la ya célebre "resolución 125", el decreto de las retenciones, fuera dada a conocer, el 11 de marzo pasado, la popularidad de la presidenta Cristina Fernández cayó en picada, el kircherismo demostró que la lealtad de sus aliados dista de ser a prueba de balas (caso el vicepresidente Cobos), e incluso vivió la escisión de la organización sindical afín.

Una victoria del oficialismo tampoco sería el fin del conflicto. Los dirigentes rurales ya advirtieron que de aprobarse el impuesto a las exportaciones acudirán a la Justicia para impugnarlo. El fantasma de las protestas en las rutas, que tuvo a Buenos Aires al borde del desabastecimiento al principio del conflicto vuelve a surgir, pese a que los agrarios pongan paños fríos a ese extremo.

Ricardo Buryaile, vicepresidente de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA, una de las cuatro entidades que llevan adelante la protesta), dijo que "las alternativas son dos: una, protestar, y otra recurrir a la Corte Suprema de Justicia. Pero cuando digo protestar no necesariamente hablo de cortes de ruta".

Por su lado, el vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Hugo Biolcatti, aseguró que a la eventual aprobación de las retenciones la respuesta inmediata sería la acción judicial de las entidades.

La presidenta seguía la votación desde su residencia de Olivos. Varios dirigentes oficialistas se dirigieron hacia la denominada "Carpa K" frente al Congreso. Centenares de jóvenes kirchneristas también palpitaban el desenlace en las afueras del recinto legislativo.

Por el contrario, los líderes agrarios y decenas de productores rurales seguían la sesión del Senado en una gigantesca pantalla gigante montada al aire libre en Palermo. Como ocurriera varias veces en estos últimos días, habitantes de Buenos Aires que se plegaron a la postura agraria hicieron ayer sonar sus cacerolas y cortaron las rutas en esa zona.

Es que el antagonismo ha caracterizado estos días. Un día antes de la sesión de ayer, Buenos Aires vivió su "súper martes". Dos multitudinarias manifestaciones, una a favor del campo y otra a favor del gobierno, tuvieron lugar a solo cuatro kilómetros de distancia. La primera, en Palermo, reunió a más de 200 mil personas; una concurrencia aproximadamente el doble que la de la concentración oficialista. En esta última, el orador principal fue el ex presidente Néstor Kirchner. Gran defensor de su esposa y sucesora, el ex mandatario fue quien adoptó el tono más beligerante en el conflicto. A él -más que a la actual Presidenta- se le atribuye buena parte de la división que hoy reina en la sociedad argentina.

"Tal vez haya comenzado la era de los milagros. El primer milagro lo hizo Néstor Kirchner: logró borrar en 120 días una historia tan larga como la propia historia del país, de divisiones y suspicacias entre la Capital y el Interior. Nunca los porteños hubieran arropado a la gente del campo como lo hicieron ayer (por el martes)", escribió el analista político Joaquín Morales Solá en la edición de ayer de La Nación.

Militantes kirchneristas y simpatizantes con la causa del campo se tomaron ayer a golpes de puño cuando se cruzaron a las afueras del Congreso. No pasó a mayores. A partir de hoy no se sabe cómo podrá derivar la situación.

Las cifras

129 Los votos a favor del proyecto en Diputados el sábado 5 tras 19 horas de debate; hubo 122 votos en contra y dos abstenciones.

24.000 Son los millones de dólares que genera la cosecha de soja por año. Por este grano, el gobierno quiere recaudar US$ 11.000:

En Wall Street ya temen una debacle como la del año 2001

La perspectiva de Wall Street sobre el futuro de Argentina es pesimista. Para llegar a esa conclusión han tomado en cuenta no solo el conflicto con el campo, que muchos anticipan que terminará en la Justicia más allá de la instancia parlamentaria, sino también por la desaceleración de la economía y las dificultades que enfrentará el gobierno.

Los bancos Merril Lynch, Barclay`s y Credit Suisse están recomendando a sus inversores que vayan desprendiéndose de sus activos en pesos argentinos, ya que estiman que más tarde o más temprano el Banco Central de Argentina (BCRA) deberá ceder en su puja con el dólar. Además, un relevamiento de la agencia Bloomberg entre 13 analistas concluyó que el tipo de cambio terminará este año en cerca de 3,20 pesos por dólar (el martes cerró a 3,05).

Los analistas temen que, a menos que se adopte un sinceramiento masivo de los índices económicos (tales como la inflación), se eliminen subsidios y se aumenten tarifas, Argentina podría entrar en una senda que desemboque en una crisis comparable a la debacle que sufrió entre fines de 2001 y principios de 2002.

Para poder cotejar la perspectiva de Wall Street sobre Argentina, bien valen los titulares del portal económico RGE Monitor, uno de los sitios en Internet considerados de referencia para el mundo de las finanzas internacionales.

"La crisis de liderazgo en Argentina" es uno; y los otros no le van en zaga: "Olvídense del Senado argentino: la huelga del campo está viva", "¿Por qué los capitales se están yendo de Argentina?", y "Del boom a la perdición: perspectivas de una desaceleración en el crecimiento argentina".

Merril Lynch ya había recortado su previsión de crecimiento para el país este año a un 6,8%. De concretarse, se convertiría así en la tasa prevista más baja desde 2002; de 2003 a 2007 el PIB argentino había crecido a un 8,8%, 9,0%, 9,2%, 8,5% y 8,7% respectivamente. la nación/gda

La opinión de los analistas

El conflicto no termina aquí

"Es posible que lo que se resuelva en el Congreso no sea eficaz para terminar con el conflicto entre el campo y el gobierno, que viene afectando a Argentina desde hace ya más de cuatro meses. Si se aprueba el proyecto del oficialismo, el campo ha dejado en claro que va a continuar con sus reclamos, aunque no siga con los cortes de ruta. Del otro lado, si se rechazara, tendríamos que el gobierno puede decir que las retenciones se siguen cobrando, que la resolución 125 (el decreto que las impuso) sigue vigente. Lo más importante es que me parece que el voto del Senado no es concluyente". Analista Rosendo Fraga, director del centro Nueva Mayoría, a Lanacion.com

El gobierno no cantaría victoria

"Cualquiera fuera el resultado de la votación sobre las retenciones al campo en el Senado, el gobierno de Cristina Fernández no va a poder cantar victoria. En los meses de conflicto con el sector rural, el gobierno ha perdido mucho más de lo que podría haber ganado con el tan cuestionado esquema de retenciones móviles. Prácticamente no hay antecedentes de primeros mandatarios que hayan sufrido un deterioro de su imagen pública tan acelerado como ella. De los 55 puntos de imagen positiva a principios de año, hoy pasó a tener apenas 20 puntos. Además, la férrea disciplina que intentó imponer desde siempre el kirchnerismo se ha quebrado. Una victoria en el Senado sería una victoria pírrica". Fernando Laborda, columnista político del diario La Nación, a Lanacion.com

La impotencia de Néstor y Cristina

"Después de 127 días de conflicto la política, en especial de Cristina Fernández y Néstor Kirchner, ha dejado al desnudo su impotencia. Dos multitudes (los actos del martes) expresaron adhesiones opuestas al plan de retenciones móviles que el gobierno nunca supo sintetizar en decisiones y acuerdos con bases amplias de consenso social... (Las votaciones en el Congreso) le darían a la decisión oficial indudable legitimidad. Pero para saldar política y socialmente un conflicto de esta talla haría falta mucho más. Eso que falta no estuvo, por ejemplo en el Congreso (por el acto oficialista del martes)... (Kirchner) Transmitió varios mensajes de Cristina a la gente y dijo ser su primer guardián. Nadie como el ex presidente hizo tanto en este tiempo para desmerecer a la Presidenta". Columnista Eduardo Van der Kooy, Clarín.

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