Una nueva manera de organizar la Armada. Así define el gobierno de EE.UU. el restablecimiento de la IV Flota, la que está enfocada a América del Sur y Central, y la misma que ha generado preocupación en varios gobiernos de la región. Es en base a ese temor, o directamente rechazo, que Washington está realizando una suerte de campaña para "tranquilizar" a sus pares del hemisferio.
"La IV Flota no tienen ningún barco asignado y no hay planes de que los tenga", dijo a El País George Boudreau, jefe de la Sección Naval de la Embajada de EE.UU. en Montevideo. Según dijo, la palabra "flota" se trata nada más que de "un término administrativo".
"La Armada de EE.UU. funcionalmente ve al mundo en Flotas, y América del Sur y Central era la única región que no tenía ninguna. Su objetivo es la coordinación, con los países de la región, de la ayuda humanitaria ante desastres y la seguridad marítima, sobre todo en casos de piratería o narcotráfico, o en casos de búsqueda y rescate", agregó.
A similares conceptos apeló el subsecretario de Estado para la región, Thomas Shannon, cuando se reunió con la presidenta argentina, Cristina Fernández, en Buenos Aires la semana pasada.
Las autoridades de EE.UU. han rechazado las acusaciones provenientes de los países de América Latina más alejados ideológicamente de Washington, tales como Venezuela, Bolivia o Cuba, de que se trata de un nuevo "plan imperialista". También el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que tiene buenas relaciones con el gobierno de EE.UU., ha expresado duros reparos, señalando la "coincidencia" de la revitalización de la IV Flota -que había dejado de funcionar en 1950- justo cuando ese país anuncia el hallazgo de grandes reservas petroleras. También se apunta al interés norteamericano por los recursos naturales de la región.
Para el comandante de operaciones navales de la armada de EE.UU., Gary Roughed, cualquiera de las críticas se debe, simplemente, a que "malinterpretaron" la decisión del Pentágono, según declaró al diario argentino La Nación.
SIN PATRULLAR. "La IV Flota no va a patrullar militarmente la zona", enfatizó Boudreau a El País. "No van a existir acciones militares, no se va a entrar en los ríos. Solo navegará si hay algún desastre natural o cuestiones relativas a la inseguridad, y siempre será con el permiso del país al que pertenecen las aguas territoriales".
Varios observadores habían señalado el hecho que la reactivación de la flota durante este mes ocurriera luego que la crisis entre Colombia y Ecuador casi desemboca en una guerra. Sin embargo, el representante militar de EE.UU. en Uruguay señaló que la reorganización de la Marina de Estados Unidos ya estaba siendo trazada al menos desde octubre del año pasado.
La sede de la IV Flota está donde funciona el Comando Sur, en la base naval de May-port, Florida. Según Boudreau, por esta reorganización "solo se asignaron 40 personas más al personal ya disponible", lo que totaliza unas 120 personas.