Especial atención a jóvenes y ancianos

Es causa de 12% a 15% de muertes de adultos jóvenes

Dos grupos etarios son objeto de una especial atención en las guías del Programa de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública (MSP): los niños y adolescentes, y la tercera edad.

Según las estadísticas de defunciones del MSP, en 2006 se suicidaron 2 varones de entre 10 y 14 años, y 22 personas (19 varones y 3 mujeres) de entre 15 y 19 años. El pico de las muertes por suicidio se dio entre las personas entre 60 y 64 años, con 53 muertes. En las mujeres, entre las que la prevalencia del suicidio es menor, el pico se dio en las edades entre 45 y 49 años, con 20 casos.

"Son preocupantes los intentos de autoeliminación que han sido detectados a edades menores, como el aumento de factores de riesgo que puedan predisponer dichas conductas en niños y adolescentes", señala el documento preliminar de las guías. En el aumento de los suicidios que se registró desde 1990, la autoeliminación fue la causa del 12% a 15% del total de las muertes de adultos jóvenes, entre los que tienen menor incidencia otras causas, señala un documento de trabajo del equipo.

Además de los "duelos" de la adolescencia (pérdida del cuerpo infantil, de los padres "idealizados") y de la disyuntiva de encontrar una identidad propia, se pueden sumar otros factores de riesgo, propios de la edad.

La discriminación, el hostigamiento en los centros educativos, migraciones, institucionalización, problemas con la ley o con las demandas académicas son algunos de los factores de riesgo sociales. Maltrato, negligencia, sobreprotección, ausencia de límites, trastornos en la relación padre-hijo, frecuentes riñas en el hogar, falta de comunicación en la familia o muerte de un familiar significativo son factores de riesgo familiares.

La franja etaria del adulto mayor "posee el triste privilegio de contar con el porcentaje más alto de suicidios en nuestro país y en los países del primer mundo", señala la guía.

La prolongación física de la vida, debido a los adelantos científicos, "no ha ido de la mano de la promoción de una buena calidad de la misma". Además, "debido a la emigración de familias jóvenes, han quedado muchos adultos solos, que en el momento de la separación eran autoválidos pero al paso de los años se fueron transformando en dependientes sin apoyo familiar".

Factores sociales como los prejuicios contra la vejez, la soledad, el aislamiento, la reducción de ingresos con cambios bruscos de situación, y la pérdida de roles sociales aumentan el riesgo del suicidio.

Otros factores de riesgo son familiares, como ser viudo, sobre todo en el primer año de duelo, considerarse una carga para su familia, ser víctima de maltrato, institucionalización, pérdida de autonomía o pérdida de privacidad. A estos factores se suman las particularidades biológicas y psicológicas de cada individuo.

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