CANELONES | PATRICIA MANGO
Un accidente intrascendente reveló una historia de terror: un niño de tres años era maltratado por su madre. Tan graves son las heridas que se le descubrió hasta una fractura "evolucionada" de antebrazo.
El niño se apretó un dedo en el jardín de infantes y, a instancias de la maestra, fue llevado a un médico lo que reveló el martirio al que era sometido. La madre admitió haberle dado una paliza a golpes de puño y con un palo de escoba.
Ayer salió del juzgado de Pando a la cárcel de Canelones, Fue procesada por un delito de violencia doméstica.
El niño vivía con su madre y una supuesta tía en la pequeña localidad de Suárez, en Canelones. La casa está ubicada al final de la calle 3.
Es un barrio "humilde pero no marginal ni de asentamientos", aclaró a El País el comisario Juan Carlos Cabrera.
Desde allí era llevado a un jardín en la vecina ciudad de Barros Blancos. Durante varios días y sin causa aparente, había dejado de concurrir.
Ayer volvió y todo parecía normal hasta que en determinado momento el pequeño se apretó un dedo con una puerta.
La maestra a cargo lo llevó a una consulta médica para que fuera atendido y determinar la magnitud de la lesión.
El médico que lo vio detectó que el niño tenía múltiples cicatrices en todo el cuerpo, marcas de erosiones y hematomas. A simple vista, se dio cuenta de que en el antebrazo hubo una fractura de autoevolución.
Ante este panorama el doctor radicó la denuncia en la Seccional 25ª pero de ahí fue derivado a Suárez, donde vive la familia.
La Justicia previamente ordenó que la víctima fuera evaluada por médico forense. "El informe corrobora lo que diagnosticó el primer médico y agrega otras cosas", comentó el comisario.
El forense escribió casi dos carillas "y no dejó dudas de que estamos ante un síndrome de maltrato infantil", consignó Cabrera.
En el documento se revelan posibles intencionalidades y omisiones al no haberlo llevado al médico .
De inmediato fue trasladado al Hospital Pereira Rossell para practicarle rayos X y estudios que determinen con exactitud las heridas de las que pudo ser objeto y si hay, además de la que ya está comprobada, otra u otras fracturas.
LA MADRE. La madre, que vivía con el niño y por tanto era la única y principal sospechosa de ser la autora de los golpes, admitió que le pegó pero se mantuvo en que fue una sola vez. Según dijo para calentar la vivienda al momento de bañarse, usa una resistencia a la que le coloca un ladrillo para aumentar el calor.
Siempre según su relato, encontró al niño manipulando el aparato eléctrico y por los nervios del momento, reaccionó con violencia. Así, admitió que lo tomó a golpes de puño primero y con un palo después. Para evitar que lo vieran, decidió no llevarlo más a la escuela a la espera de que las heridas no fueran visibles. Temía que la denunciaran.
Se trata de una mujer que no reveló cómo se sustenta. "Se le ha visto muy seguido en la intersección de las rutas 101 y 8", expuso el comisario. La ahora procesada no quiso revelar el nombre del padre del niño y aseguró no tener pareja. Carecía de antecedentes penales y sólo tenía una intervención por un incidente con una bicicleta.
Una mujer, que dijo ser tía del niño -aunque no está comprobado aún ya que no pudo ser indagada- quedó a su cargo ayer. Esta mujer dijo que nunca vio nada y que desconocía que el niño fuera maltratado. La versión no es muy convincente para la Policía dado que todo indica que vivirían juntas. La madre, al ingresar al Juzgado de Pando, salió de la camioneta policial sin intentar en ningún momento ocultar su rostro.
Se caía
La abuela de otra hija que tuvo la mujer y que falleció cuando tenia un año, antes de que este niño naciera, dijo a Canal 4 que el chico cada tanto aparecía con heridas. Según la abuela la niña murió por malformaciones. "La nena que murió antes de que Brian naciera, clamaba por la madre en el hospital y ella no la iba a ver. El nene aparecía en casa con heridas en las piernas y en la cara pero ella siempre decía que se había caído. Nosotros sabíamos que ella le pegaba pero nunca así, la verdad que nunca imaginamos esto", dijo la abuela que vive cerca de la casa donde el niño era agredido.