En su edición del pasado viernes 11 el semanario Brecha publicó una extensa entrevista al senador Reinaldo Gargano. En la nota, el legislador -que hasta no hace demasiado fue ministro del gobierno- reclama "cambios" urgentes para avanzar ya mismo hacia la equidad social y, en ese camino, no vacila en declararse partidario de que la administración Vázquez implemente en Uruguay un impuestazo a las exportaciones como el que por estos días amenaza con fracturar a la sociedad argentina.
Gargano quiere gravar la "riqueza" que se genera en "un núcleo muy reducido de gente" que se ha beneficiado de "la buena coyuntura internacional que tienen los precios de los commodities". Cualquier similitud con la propuesta de Kristina, Néstor y la claque peronista no es pura coincidencia, sino una alarmante realidad.
¿Para qué quiere Gargano ese dinero? Ni Gargano lo tiene demasiado claro. En la entrevista él habla de aumentar la equidad social y financiar el aumento a 700 pesos de las asignaciones familiares por hijo en edad escolar, de modo de atacar "el factor estructural de la pobreza" y evitar que ese menor que en la noche está revolviendo en un contenedor a la mañana siguiente falte a la escuela. ¿Alguien le puede explicar a Gargano que su socialismo de 700 pesos no va a impedir que esos padres sigan enviando a ese niño a revolver basura?
Mientras Gargano quiere dinero para aumentar el gasto en planes sociales, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Enrique Rubio, ha dicho al semanario Búsqueda que el Frente Amplio deberá ser capaz de transformar en 2009 a los beneficiarios de sus programas sociales en votos. ¿Qué tal? ¿Debemos entonces suponer que los que pagamos más impuestos no estamos financiando ya la atención a la emergencia social de la que tanto nos habló la izquierda sino lisa y llanamente la compra de conciencias para ganar elecciones?
El senador José Mujica también ha hablado por estos días de más impuestos. Quiere gravar más algunos bienes "suntuarios" o "de lujo", para disponer de caja y frenar el aumento del precio de los alimentos. ¿Con qué criterio resolvería el gobierno qué es lujo y qué no lo es? ¿Con el de Mujica? ¿Y cómo sabremos que este dinero no será utilizado para los fines que ahora confiesa Rubio?
En todo caso, Mujica sabe dónde puede obtener los recursos que necesita. ¿Cuántos millones de dólares se están dilapidando anualmente para financiar el capricho sucroalcoholero de Bella Unión, que sigue y seguirá dando pérdidas, pero seguramente tiene contentos a muchos productores de aquella zona del país? ¿Y cuántos millones está dejando de recaudar el Estado porque Mujica y su gente se niegan a aplicar la norma de la Reforma Tributaria que grava gradualmente con Imesi a las sidras y los vinos? ¿Es verdad que ya se están perdiendo 10 millones de dólares por año, para mantener contentos a los productores vitivinícolas a los que el MPP considera parte esencial de su electorado?
El resto, los activos y los jubilados que pagamos más impuestos estamos soportando ya una presión tributaria enorme. Y desde el gobierno se insinúa que con esto no es suficiente. Que hacen falta más impuestos. ¿No hará falta menos gasto, menos Estado, menos ingresos a la función pública, para que se utilice mejor lo mucho que se recauda? ¿No se dan cuenta que cada día recaudan más y cada día les alcanza para menos?
¿Y la oposición? ¿Está?
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