DANIEL ROSA
Gerardo Pelusso es consciente que no fue una derrota más. El técnico de Nacional sabe que la nueva caída clásica bien puede haber marcado su futuro, porque aunque hoy la dirigencia no se plantea quién dirigirá al equipo en la próxima temporada, el nuevo resultado adverso ante el tradicional rival pasará factura cuando sí se trate.
Con la posibilidad de ganar y así no sólo asegurar la clasificación propia a la Copa Libertadores, sino también de dejar a los aurinegros sin chance de entrar al menos en forma directa al certamen continental, el equipo jugó rematadamente mal. Quizá fue su peor partido desde que Pelusso se hizo cargo del plantel. "La verdad es que no jugamos bien en ningún momento", admitió el floridense. Pelusso también hizo su autocrítica. "Si el equipo es mi responsabilidad y jugó tan mal, seguramente me debo haber equivocado".
La situación para el entrenador no es sencilla. Él mismo se puso la presión cuando al momento de firmar dijo que lo haría sólo hasta el fin de la temporada y, de acuerdo a la marcha del proceso, se hablaría o no de renovación.En la Libertadores sólo se llegó hasta octavos de final, en el Clausura no se logró el título, no se ganó ninguno de los tres clásicos oficiales disputados (1-1 en el Apertura, 2-4 en el Clausura y 0-2 en la Liguilla) y aún está por verse la clasificación a la Libertadores del año próximo.
¿Un atenuante? No pudo contar para la Liguilla con jugadores clave como Nicolás Bertolo y Bruno Fornaroli y tampoco con Pablo Caballero y eso por responsabilidad de los dirigentes.
¿Un antecedente? A Martín Lasarte, luego de coronarse campeón uruguayo en 2005 y 2006, no le renovaron contrato en 2007 por empatar tres clásicos oficiales y perder uno.