Por si alguien necesitaba confirmación de la realidad que golpea a todos los compatriotas, una investigación de la agencia de medios "MindShare" revela que en Uruguay los alimentos son un 8% más caros que el promedio de lo que valen en otros países latinoamericanos. Asimismo, que uno de los rubros que más incide en el presupuesto familiar uruguayo es el transporte, tanto para quienes tienen auto como para aquellos que utilizan medios colectivos o taxis. El mero uso del ómnibus, en caso de hacer dos viajes diarios durante 22 días al mes, devora 15,9% del salario mensual.
En resumidas cuentas, tomando en consideración diversos factores, "MindShare" concluye que entre diez ciudades latinoamericanas, Montevideo es la segunda más costosa, después de Santo Domingo. Comprar un listado de alimentos básicos y artículos de aseo personal, se lleva el 67% del salario mínimo.
Es así que quienes deambulan por ferias con la "chismosa" vacía, en vana búsqueda de alimentos accesibles y quienes eluden no ya el viajar en taxi o en automotor propio sino el andar en ómnibus (y entonces caminan, trotan o pedalean), pueden comprobar que no son víctimas de una "sensación" de dificultades económicas, sino de realidades de todos los días.
Realidades que recientemente obligaron al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a admitir que en mayo se había dado una caída en el poder de compra de los salarios públicos y privados.
Concretamente, que los trabajadores privados tuvieron una caída del salario real del 0,69% y los públicos del 0,78%.
Todo esto no será superado mediante la demagogia.
Tampoco lo sería por la aplicación de torpes y perimidas medidas marxistas como las que preconiza alguna gente del oficialismo, como el ex canciller Reinaldo Gargano.
No hay duda que el "progresismo" le ha dado alguna ayuda a personas como las que pueden acceder al "Panes".
Pero como triste contrapartida golpea fuerte a quienes trabajan y tratan de vivir de salarios. Golpea a la auténtica clase media.
A esos a quienes ahora la DGI, cual cruel burla, les dice que no bastó lo que aportaron ya por IRPF, sino que deben muchos miles más.