AGENCIAS
Los plazos se acortan. Actores y empresas de Hollywood parecen no estar en condiciones de ponerse de acuerdo, y tampoco de negociar el desacuerdo. Industria y sindicatos están en vilo, y el fantasma de la huelga sobrevuela los estudios.
Las empresas productoras han acusado al sindicato de actores mayoritario (Sag) de prolongar innecesariamente el conflicto al rechazar lo que consideran "su última oferta" para los nuevos contratos, mientras los intérpretes aseguran a su vez que plantearon contrapropuestas que no han sido respondidas.
El pasado jueves, el Sag rechazó la "oferta final" de la Alianza de Cine y Televisión (Amptp), y a su vez efectuó su "contraoferta", cuyos términos no fueron divulgados. Las empresas han lamentado la instalación de lo que ya se está acostumbrando a denominar una "huelga de facto": nadie la ha declarado oficialmente, pero en la práctica las actividades están casi paralizadas.
Un vocero de las productoras ha insistido en que "cualquier aplazamiento adicional para alcanzar un acuerdo razonable y comprensivo, hará un mal favor a los miles de trabajadores de nuestra industria, que ya han resultado seriamente dañados por el empeoramiento de la situación".
El director ejecutivo nacional del Sag, Doug Allen, ha dicho a su vez a la revista Variety que es "injusto que la Amptp diga que los actores rechazaron de plano su oferta". De hecho, sostiene, aceptaron varios puntos de la propuesta, y están dispuestos a discutir otros.
Sin embargo, los productores afirman que la actitud del Sag constituyó literalmente un rechazo, y ha dejado entrever que no hay más márgenes para la negociación. La postura del Sag, sostienen los productores, "pone la paz laboral en riesgo".
La Amptp (integrada por las empresas Time Warner, Walt Disney, News Corp., NBC, Universal, Viacom Inc., CBS, Sony y Metro-Goldwyn-Mayer) afirmó también que los dirigentes del Sag tienen "expectativas irracionales para obtener más en estas negociaciones que lo que los sindicatos de directores, guionistas y otros actores han obtenido en las suyas".
La "oferta final" de las empresas implica, según los productores, más de 250 millones de dólares en compensaciones adicionales, importantes derechos en cuanto a los nuevos medios y un sistema de pensiones de retiro y beneficios de salud. Pero según Allen, la cifra está "inflada", y un aumento en los sueldos mínimos es insuficiente a juicio de los actores que más ganan.
Por su parte, los actores continúan reclamando una mayor porción de los beneficios de los derechos de autor de los nuevos medios y de las ventas por Internet, cosa que ni los escritores, ni los directores ni el minoritario sindicato de actores Aftra (Federación de Actores de Televisión y Radio) lograron conseguir en sus negociaciones. También quieren tener más voz y voto cuando reciben solicitudes para promocionar productos comerciales en programas libretados.
Un elemento que debilita la capacidad de negociación de los 120.000 miembros del Sag es el hecho de que sus colegas de la Aftra (no tan minoritaria en realidad: tiene 70.000 afiliados) sí han aceptado las propuestas de los productores. El Sag fracasó en su intento de convencer a la Aftra de que rechazara un acuerdo por separado con las empresas. Aunque los líderes del Sag lanzaron una agresiva campaña para derrotar el contrato con la Aftra, una abrumadora mayoría de este último sindicato (62,4%) votó a favor del mismo el pasado martes, dejando al Sag como la única gran organización de trabajadores de la industria del entretenimiento que no acordó un nuevo contrato.
El acuerdo con la Aftra, que tendrá una validez de tres años, le da un respiro, fundamentalmente, a la televisión. La mayor parte de los afiliados al sindicato trabajan para la pantalla chica en programas de segundo nivel y algunos (los menos) en emisiones libretadas en horario estelar. Sin embargo, la mayoría de los actores del horario estelar televisivo y la gran industria del cine pertenecen al Sag, por lo cual una huelga de sus integrantes podría desestabilizar a toda la industria.