FABIÁN TISCORNIA
El actual director del Banco Central dejará su cargo el próximo lunes al renunciar por motivos personales y para dejar las manos libres al próximo equipo económico. Hace dos años y medio que está en ese cargo, proveniente del sector privado a donde volverá. Antes del BCU integró el comité de Dirección del Crédit.
-A pocos días que deje el BCU, ¿qué queda pendiente?
-La evaluación personal es muy positiva. Hay dos temas principales vinculados con la supervisión de bancos y la inflación. El BCU ha acumulado nuevas responsabilidades sobre todo después de la crisis, (como) la supervisión del mercado de valores, de las AFAP, de seguros. Hay un proyecto de integración de las supervisiones para sinergizar los controles y el armado de normas. En la medida que el mundo mira cada vez más los riesgos por grupos económicos y no por los sistemas.
En materia de política monetaria hay un nuevo régimen desde 2007, luego de años de aplicación de agregados monetarios. El régimen de tasas es muy reciente, tiene que continuar profundizándose, mejorándose. Tanto en que el mercado debe aprender a leerlo como en la interna del BCU que debe reformular sus procesos que son muy diferentes.
-¿Por qué se ha dado este rebrote de la inflación como principal preocupación?
-Hace un tiempo que evoluciona por arriba del techo (de la meta de 3% a 7%) y esto, no es por sacarnos responsabilidad, es lo que le está pasando a la mayoría de los países del mundo. En casi todos los países está hasta 3 y 4 veces más alta que la meta, si tenían una meta de 2% está en 6%. Creemos que tenemos una meta consistente con el crecimiento muy fuerte de estos últimos años y que salvo por los shocks externos (suba del petróleo y los alimentos) debería estar conduciendo en el mediano plazo a una inflación hacia el centro del rango. Esto es difícil de creer hoy -no tiene buena prensa- pero si miramos los componentes, una buena parte tiene que ver con los shocks externos que empujan el IPC (índice de precios al consumo) pero no tienen por qué ser inflación en la medida que no se generen efectos de segunda vuelta. Eso es lo que debe cuidar el BCU y también los problemas de descrédito en las expectativas, que siguen controladas. Eso es un capital de credibilidad del equipo económico muy importante ganado en base a esfuerzos fiscales y monetarios. Quizás el principal logro sea tener presiones inflacionarias que se multiplicaron por 3 y 4 tomando algún período más o menos largo y sin embargo las expectativas del mercado muestran que se está creyendo que la inflación está controlada. No en el centro del rango, y eso es un deber para el BCU: tratar que se retome la credibilidad en que se apuesta a una inflación del 5%.
-Analistas y el propio equipo económico esperaban que se moderaran los precios de los commodities este año, sin embargo eso no ocurrió, ¿por qué se dio esto y qué expectativas hay para adelante?
-Hay varios componentes. Hay una causa que son fundamentos económicos. En alimentos la comparación entre oferta y demanda muestra que -según los mejores pronósticos- se necesitan varios años de buenas cosechas, sin problemas climáticos importantes, para recomponer stocks que logren que no haya un componente de riesgo en los precios. Otro de los factores principales es la severa crisis financiera de EE.UU. que ha llevado a que los activos financieros que eran resguardo en momentos de turbulencias, ya no lo sean. Nos encontramos en un mundo del revés, los inversores que normalmente hacían un flight to quality (vuelo hacia la calidad) en momentos de turbulencias, encuentran que los activos que le ofrecen una buena relación riesgo- retorno son los vinculados con el petróleo, commodities de alimentos y metales.
Se suman efectos especulativos de inversores que fluyen hacia esos activos. En la medida que puedan cambiar las tendencias -este no es un valor de equilibrio del dólar o cuando la prioridad pase a ser la inflación y la FED empiece a subir las tasas- va a haber un cambio de signo. Podremos empezar a decir, había una burbuja y se empieza a pinchar. Cada vez hay más analistas que sostienen que más tarde o más temprano eso va a suceder. El empuje de la inflación por estos efectos se podría dar vuelta y podría haber una ayuda.
Hay otro efecto que es de unidad de cuenta. El precio récord de la soja de esta semana a US$ 600 la tonelada, en realidad parece altísimo y sin embargo tenemos que descontar que el dólar en poder de compra respecto a cualquier bien perdió un valor muy importante, por tanto ese precio puede ser equivalente a US$ 400 la tonelada. El dólar ha tenido una tendencia a la devaluación muy fuerte que nos hace perder en las referencias.
-Los precios altos de com-modities plantean el dilema de que por un lado, es lo que siempre soñó el sector agroexportador uruguayo, pero por otro se encarecen esos productos en el mercado interno, ¿cómo se resuelve eso?
-En la medida que se tome la inflación como el riesgo prioritario. Eso no debería ser polémico por la excelente performance de la actividad, el empleo, las exportaciones, el salario real. En la medida que tomemos como prioridad la inflación tenemos que tratar de hacer un esfuerzo creativo, para sin caer en las distorsiones de las medidas argentinas, intentar que con parte del sobreingreso que se está recibiendo en el sector exportador se haga un esfuerzo para ayudar en el control de la inflación. En ese sentido, tengo una pequeña discrepancia en los acuerdos (de precios) que se hicieron. Porque si priorizamos la indexación, es importante que reflejen los productos de la canasta (del IPC) y esto en algún caso ha sido así como en la leche y en varios casos no (como el arroz). Si exportamos más del 90% de la producción de arroz, quizás sea posible considerar algún instrumento como el Fondo Arrocero que se utilizó para ayudar a este sector a pagar sus propias deudas.
-Ese fondo, apoyado por los arroceros, se financiaba mediante una retención del 5% a las exportaciones de arroz.
-El mayor error sería empezar a ponerle nombres parecidos a las detracciones que en seguida nos conducen al espejo argentino. Remangándose a trabajar, hay posibilidades de hacer cosas muy sanas que no generen distorsiones, que sean un esfuerzo absolutamente menor para el sector que se considere y que sin embargo sea muy importante para el control de la inflación. En ese sentido, por el peso que tiene en la canasta directamente y a través de sus derivados, la cadena del trigo tiene una oportunidad para hacer un trabajo en profundidad.
-¿Se podría pensar en un mecanismo similar al de leche, donde las industrias aportan $ 0,06 por litro que reciben a un fondo que subsidia el precio de la leche al consumo?
-Es un poco más complejo que en la cadena láctea, pero sí, pienso en algo similar. Entre trigo y sus derivados, componen un 6% de la canasta del IPC. Debemos esforzarnos para ver si podemos hacer que el 6% de la canasta tenga una ayuda antiinflacionaria. Siempre pensando en términos de llegar a acuerdos que utilicen la responsabilidad social que descuento hay en el sector exportador. Ya hubo muestras (en ese sentido), pero quizás se pueda dar una vuelta de tuerca más en términos de hacer instrumentos inteligentes.
Tasas "han logrado buenas cosas"
-Algunos analistas creen que en Uruguay la tasa de interés es poco efectiva para manejar la política monetaria, ¿se puede usarlas en una economía tan dolarizada?
-El manejo por tasas tiene sus dificultades, (pero) son mayores las dificultades de los otros regímenes alternativos. Es el menos malo de los regímenes. Pero las debilidades que tiene en sus inicios son las mismas que se encontraron en otros países con situación de mercados dolarizados y poco desarrollo del mercado en moneda local. Con el correr de los años se va logrando una mayor desdolarización y el propio régimen va ganando efectividad. Para ser un régimen que no tiene un año, ha logrado buenas cosas. La tasa es una señal para las expectativas mucho más clara que el manejo de agregados.
Nombre:
Álvaro Correa
Profesión:
Economista
Edad: 51 años
Política: Frenteamplista independiente.
Hincha de:
Wanderers.