Cumbre
Culminó en Tucumán una nueva Cumbre del Mercosur. Y como viene sucediendo últimamente, no hubo avances en ningún rubro. Se desestimó la absurda propuesta de la cada día más juvenil anfitriona de convalidar las retenciones a las exportaciones, pero poco más. Eso sí, donde hubo acuerdo total fue en la lacrimógena crítica a la Unión Europea, y su política antiinmigración. Ahí florecieron los discursos y proliferó el victimismo. Ahora bien, toda la parafernalia de una cumbre, mandatarios de 10 países, cenas de gala, sólo para criticar lo que hacen otros, parece un despropósito. Si nuestros mandatarios se enfocaran en impulsar una integración real, productiva, y menos cargada de palabrería ideológica, tal vez no habría tantos latinoamericanos emigrantes de los que preocuparse.
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