DIEGO PÉREZ
"El jueves no, quiero jugar el miércoles", contestó enérgicamente Mario Saralegui al salir del vestuario de Peñarol. En los corredores del Centenario se dijo que los carboneros y Defensor podrían jugar el jueves, pero el técnico dejó claro que no le gusta la idea.
"A nosotros nos dijeron que jugábamos domingo, miércoles y domingo y planificamos el trabajo en base a eso. Así que ahora queremos jugar el miércoles", explicó Saralegui. Acerca del partido manifestó estar muy conforme con lo que su equipo mostró en el debut de la Liguilla. "Han pasado pocas horas tras perder el gran objetivo que teníamos, así que apuntamos a trabajar en la parte anímica y terminamos ganando un partido que se presentó difícil, pero que solucionamos con claridad", analizó el técnico de Peñarol.
Cuando se lo consultó acerca de si sentía la presión de clasificar a Peñarol a una Copa internacional también fue claro. "Hace años que Peñarol no clasifica, así que presión no tengo. Lo que tengo es un compromiso con la institución, y con su historia, de volver a poner a Peñarol en una Copa", dijo.
En el vestuario de Peñarol dominó la tranquilidad. Algunos integrantes del plantel demostraron más felicidad que otros. Es el caso de Marcos García. "Nasa", como es conocido el brasileño, no jugaba desde la dimisión de Gustavo Matosas en el cargo de técnico. Ayer entró y liquidó el partido. "Desde la llegada de Mario no había tenido la oportunidad de sumar minutos en cancha y por suerte hoy (ayer) se me dio y lo pude aprovechar", contó el volante.
Además, dijo sentirse feliz por la reacción anímica del grupo tras perder las finales. "La verdad es que fue un golpe muy duro, pero conseguimos dar vuelta la página y ganar estos tres puntos que son muy importantes", finalizó García.
Similar es el pensamiento del capitán del equipo, Antonio Pacheco. "Fue un partido al que llegamos con mucho dolor por lo que nos había pasado hace muy pocas horas en las finales. Por eso era crucial. Danubio venía preparándose para la Liguilla hace mucho tiempo y eso los llevó a desplegar un buen fútbol en los primeros minutos. Y a nosotros, con nuestro dolor a cuestas, nos costó acoplarnos al partido. Pero poco a poco fuimos sintiéndonos mejor y los goles, sobre todo el primero, fueron en momentos clave, ellos los sintieron. Creo que demostramos que este grupo está dolido, pero fuerte", reflexionó el autor de la apertura del marcador.
Además, nuevamente el "Tony" reconoció la fidelidad de la hinchada carbonera. "A mí la hinchada no me deja de sorprender nunca. No me cansó de repetir que son los que se merecen todo y que para nosotros fue una pena terrible no haberles brindado el campeonato uruguayo. Hoy, por como está el fútbol, ellos (los hinchas) son los únicos que valen la pena, todo lo demás está muy entreverado", dijo el capitán.
Para rematar, Pacheco se refirió a las tan comentadas bajas que tendrá el equipo para lo que se viene. "Nos pasa a nosotros y a los demás. Habría que ir a los que mandan acá para que hagan las cosas un poco mejor. ¡Un poquito nomás!", finalizó.
Raúl Ferro, el tractor
Fue y vino. Arremetió de un lado al otro, metió en cada uno de los rincones de la cancha. Hizo un desgaste impresionante a la hora de marcar y correr. Lo suyo no tuvo pausa y mereció mejor suerte, desde el punto de vista deportivo, porque además de destacarse por su afán de imponer presencia en la mitad del terreno, lo de Ferro trasciende mucho más. El volante también quiere jugar y lo expone cuando levanta la cabeza para buscar a un compañero. Ferró dejó todo. Fue un tractor.