M. GALLARDO y R. ROSSELLO
Aparecieron las armas y fueron procesados quienes vendieron y compraron las que faltaban. El doble crimen parece caso cerrado. Ahora la Policía comenzará a indagar al joven español en relación con el caso de Natalia.
Christian Fernández (25) el principal acusado de los homicidios de Euclides Heber Viera y su hija, Esteban R.C. (22) que tomó parte en la acción y cuatro individuos detenidos en Canelones fueron indagados. Estos últimos fueron ayer procesados por delitos de receptación y encubrimiento.
Las armas que faltaban, todas de alto calibre, fueron halladas ayer por la Policía. Aún resta encontrar una pistola de calibre más bajo, indicaron fuentes de la investigación.
En opinión de la sede judicial el caso está suficientemente claro, aunque el magistrado advirtió en su fallo que aún restan más diligencias por realizar.
Pero la atención de las autoridades vuelve ahora a concentrarse en Christian Fernández, en relación con el caso Natalia Martínez. Los investigadores policiales del caso solicitaron autorización al juez Álvarez Petraglia para comenzar a indagar a Fernández en la Jefatura.
Las declaraciones del otro participante en el doble homicidio, Esteban R.C. durante la indagatoria judicial abren un nuevo capítulo en el caso.
El joven aseguró que "todos saben que un amigo de Christian fue el que mató a Natalia y se fue para Estados Unidos", aseguró el acusado. Sobre esta base el juez Álvarez Petraglia resolvió notificar oficialmente a su colega Néstor Saravia de la existencia de este testimonio.
Pero mientras estas instancias administrativas se procesan los investigadores policiales comenzaron a actuar. El "amigo" del principal acusado es, en realidad, un uruguayo que pocos días después de la desaparición de Natalia viajó a Estados Unidos y nunca regresó.
Este joven, ya identificado por la Policía, se convirtió en la pieza clave del caso. Fuentes del caso indicaron que nunca estuvo entre los más de 200 indagados desde hace poco más de un año. Tampoco lo fue Christian Fernández, aunque el parecido de su coche Alfa Romeo con uno utilizado por quienes inicialmente fueron señalados como supuestos responsables de la muerte es llamativo.
De todas formas, Héctor Fernández Esnal, el padre del acusado, asegura que su hijo nunca conoció a la joven muerta y que la noche de su desaparición -el 19 de enero de 2007- estuvo con él y otros familiares hasta entrada la madrugada. (Ver nota aparte con la carta del padre).
Por lo pronto la Policía está chequeando la lista de egresos e ingresos al país en el entorno de las fechas del caso. Dado que el juez del caso no fue aún notificado formalmente, no se ha librado pedido de captura internacional vía Interpol.
MÁS PROCESADOS. En total la Policía incautó nueve armas de puño, ocho cargadores y cuatro cajas de balas. Se trata de cinco pistolas marca Steyr calibre 9 milímetros, una pistola Smith & Wesson, calibre 9 mm. y de alto valor en el mercado, un revólver Llama calibre 38 corto, un revólver Taurus .357 magnum, y una pistola calibre 22. Aún falta encontrar una pistola calibre 7.65 y la pistola Glock 9 milímetros que empleó Fernández en el doble crimen y de la que sólo se halló la corredera.
El hallazgo de las armas faltantes se produjo luego de la detención de cuatro individuos en Canelones. Dos de ellos operaron como revendedores de las armas, uno como comprador y otro por colaborar en ocultar las pistolas. Son dos empresarios: un constructor y un comerciante. Y una coincidencia por demás llamativa: el procesado D.M. por encubrimiento es cuñado de la madre de la joven que intentó matar a la contadora Claudia Liz Pereira. En total, por el doble crimen, ya suman siete remitidos.
Según el juez es el autor
El auto de procesamiento del juez Federico Álvarez Petraglia establece la convicción del magistrado en cuanto a quién fue de los dos imputados por el doble crimen el que efectuó los disparos. "La Sede considera que los indicios reunidos hasta aquí permiten concluir que la versión del Sr. R.C. es más creíble que la articulada por el Sr. Fernández Fernández, y esto es así pues quien tenía el contacto, poseía el arma presumiblemente homicida, era conocedor de armas y con experiencia en su uso, resulta ser el indagado Sr. Fernández Fernández; de todas formas la participación de ambos es relevante antes, durante y después de las acciones que provocaron la muerte de las víctimas". Durante la indagatoria Esteban R.C. y Christian Fernández se acusaron mutuamente de haber efectuado los disparos mortales.
Carta del padre del principal acusado
"Lo golpearon durante 3 días"
"Soy el padre de Christian Fernández. Antes que nada quisiera que sepan que toda mi familia y yo mismo estamos acongojados por lo sucedido a la familia del armero.
Quiero aclarar entre muchas cosas que mi hijo jamás se ha drogado ni ha bebido alcohol. A mi hijo nunca se le ha llamado con el sobrenombre de `Rambo`, no tiene sobrenombre.
Mi hijo no conoció a Natalia (Martínez Bengoa), simplemente porque no tuvo tiempo para hacerlo, hacía poco que habíamos venido de España y ya se quería volver porque no se encontraba a gusto y pensaba que aquí no tendría futuro. Mucho antes de que mataran a Natalia, él ya estaba vendiendo todo lo de su casa incluido su coche, esa noche del sábado estaba mi cuñada aquí en casa y se fueron, la esposa, mi cuñada y él a pasar el tiempo a un parque de diversiones, vinieron a eso de las 12 de la noche y mi cuñada se quedó unas dos horas más hablando con ellos en su casa. Yo me incorporé a la charla y al rato mi cuñada se fue a dormir, me quedé con ellos hasta más o menos las tres y media de la mañana tratando de hacerles ver que la economía española se estaba viniendo abajo y que no iban a "arreglar" si se iban y que aquí nos íbamos a arreglar bien. No hubo manera, se fueron como a los veinte días del suceso.
Volvieron porque allá en España no se puede hacer nada de verdad, trabajaron en diferentes lugares y no sacaban ni para vivir. Aquí se puso a vender cosas caras, como computadoras, teléfonos móviles caros, y toda clase de alta tecnología. No tenía ninguna deuda, no tenía que pagar ni luz, ni agua, ni alquiler ya que la casa es mía, no me `cuadra` que una persona sin casi problemas se levante un día y vaya a matar porque se le ocurrió la idea. Él no fue nunca "boina negra", él lo máximo que hizo es ser soldado raso y con mínima instrucción, le dieron de baja por problemas psicológicos.
En este caso del armero hay muchos cabos sueltos. No lo linchen, la justicia es la que tiene la última palabra siempre, llegado a este punto debo denunciar públicamente las golpizas que le han dado a mi hijo durante tres días, durmiendo a la intemperie boca abajo con esposas, cuando lo ingresaron a `Las Rosas` le dieron otra golpiza y si no es por el abogado que llamó al director de la cárcel, lo matan allí mismo tomando la `justicia` por sus manos todos los funcionarios que allí estaban. Mi hijo se salvó porque es muy fuerte, otro ya estaría muerto.
Mi hijo tenía negocios con el armero, le conseguía clientes y lo acompañaba a las reuniones con ellos, ustedes publican sólo lo que dice un `malandra` de muy poca monta. Por todo esto quisiera que antes de seguir echando tierra al pozo donde está mi hijo, piensen que no lo vamos a dejar solo y vamos a dar con lo que realmente sucedió allí". Héctor Fernández Esnal