ANA PAIS
Viajar en ómnibus hacia el Centro de Montevideo de mañana o hacia las afueras de tarde, suele ser una experiencia similar a la del ganado al entrar a los corrales. Trabajadores de la línea "A" denunciaron que al fondo del pasillo ya no hay lugar.
"¡Que abran la puerta que nos apretamos, estamos esperando hace 45 minutos!", gritó una mujer en la parada de 8 de Octubre y Pirineos. Fue ayer, cerca de la hora 18. El conductor del coche de Cutcsa había decidido que allí no cabía nadie más, pero la gente y el inspector que controlaba en el lugar no pensaban igual. Al final tuvo que dejar subir a unas siete personas que entraron con ayuda del propio inspector.
Además de las casi 30 personas que esperaban en la parada, a esa hora había cuatro integrantes del comité de base de la línea "A" de la Unión de Trabajadores de Cutcsa. Estaban filmando y sacando fotos para presentarlas ante la empresa, la Intendencia de Montevideo, sindicatos y partidos políticos como pruebas de la saturación de pasajeros que ocurre todos los días en determinados horarios y líneas.
"Viajar así es una incomodidad y un peligro para los pasajeros, y un riesgo para el conductor", dijo Hugo Oertel, delegado del comité.
El chofer y dirigente sindical William Rodríguez, explicó que él tiene la obligación de usar el cinturón de seguridad estando a unos dos metros del parabrisas, pero "¿quién protege a los pasajeros que viajan contra los estribos, a 10 centímetros del vidrio?".
Rodríguez señaló que a veces el mecanismo de la puerta falla o se vence por la presión y se abre en medio del recorrido, lo que también pone en riesgo al pasajero. "La Intendencia sólo controla si tenés un farolito roto o el vidrio sucio", dijo.
Esa misma gente tapa el espejo retrovisor derecho, lo que disminuye la visibilidad del chofer al maniobrar.
"Lo que más duele es que el día de mañana tenés un accidente por no ver bien y vas a prisión", dijo Julio Ponte, también delegado del comité.
Sin embargo, siendo ayer una tardecita fría, poco pensaba la gente que esperaba en la parada en su seguridad o la de los conductores y guardas.
A diferencia de Buenos Aires, donde se hace fila por orden de llegada para subir a los ómnibus, en Montevideo se aplica la ley de la caballerosidad o la del más fuerte. Insultos y quejas se escuchaban desde varias zonas del coche.
"Si no corrés a la gente y te ve un inspector te pueden hacer una boleta de infracción", contó el guarda Alexis Rodríguez, integrante del sindicato.
A su vez, también pueden ser sancionados por llegar tarde a destino, ya que cuando se forma ese embudo de gente para subir al ómnibus, pierden hasta cuatro minutos. El inspector que se encontraba en la mencionada parada prefirió no dar declaraciones.
Reclamo. Valeria es maestra en dos escuelas y vive en Flor de Maroñas. Ayer esperó 30 minutos por el 115 o L41. "De mañana me lleva mi esposo a trabajar porque si no tengo que salir una hora y media antes", contó. De todos modos, para cuando pasó uno de los ómnibus que le servían, todavía le faltaban otros 40 minutos para llegar a su casa.
Según un relevamiento realizado por la firma Tonichi Engineering en 3.000 hogares entre mayo y agosto de 2007, el 35% de los encuestados consideró prioritario modificar las frecuencias e informar sobre los horarios de las líneas.
El estudio también determinó que el Centro de la capital tiene servicios de sobra en ciertas horas del día y vacíos en otras.
Los trabajadores del comité de base de la línea "A" reclamaron a Cutcsa que agregue frecuencias. Según Oertel hay coches guardados, pero la empresa no los usa para economizar, por falta de personal y porque tiene una deuda con los trabajadores que debe pagar para volver a utilizarlos.
"Hay ómnibus solidarios y para las escuelas, por ejemplo, pero no para la gente que viaja todos los días como ganado", dijo Alexis Rodríguez.
En Montevideo hay 1.487 ómnibus de cinco empresas de transporte de pasajeros, que suman 145 líneas con 2.053 variantes de recorridos urbanos. En las 4.792 paradas suben unos 275 millones de pasajeros al año.
A siete de cada diez ómnibus el municipio les hace observaciones
En los primeros cinco me-ses del año 2008, la Intendencia de Montevideo había inspeccionado unos 450 de los 1.487 ómnibus urbanos de Montevideo y menos de la tercera parte cumplía todos los requisitos y condiciones reglamentarias para dar un buen servicio.
El principal problema que encontraron los inspectores de la división municipal de Tránsito fue la limpieza "profunda".
Además de la higiene, que debe ser diaria, los ómnibus tienen que tener escalones, asientos, pisos y puertas en buen estado. En los ómnibus no debería haber calcomanías de política, religión y ni siquiera de fútbol. Las luces reglamentarias en el interior de los coches deben respetarse: blancas en el corredor y de color ámbar en la zona inmediata al conductor. El encargado de la Unidad de Acondicionamiento del Transporte Urbano de la Intendencia, Justo Onandi, dijo en aquel momento a El País que "se ha constatado la presencia de luminarias de todos los colores, incluso de luces negras".
Los coches que son observados tienen 15 días para solucionar las observaciones sobre el estado de la unidad.
Algunas empresas tienen el 50% de sus coches aprobados en los primeros controles.