RAÚL MERNIES
Entre golpes a las ventanas de los vestuarios que están sobre la platea América y algunos gritos como: "¿Son uruguayos o qué son? " y hasta un "¡Carini, no vuelvas más!", la gente se retiró enojada.
Pero lo cierto es que los jugadores que integran el combinado que causó ese enojo también hicieron saber sus molestias.
El primero en salir fue Bruno Silva, que luego de lanzar la archiconocida "hay que estar tranquilos y pensar en Perú, que es una final", frase que fue factor común en casi todas las declaraciones, tiró la primera línea de lo que después se transformaría en el tema de todos: "La cancha no dejaba jugar mucho", dijo el volante.
Quizás uno de los que más se animó fue Maximiliano Pereira, que afirmó: "El estado de la cancha no es una excusa, es causa de lo que pasó y de no poder jugar cómo planificamos", expresó.
Ignacio González también habló de las malas condiciones del estadio: "La cancha está tan mala que no teníamos otra que tirar el centro, porque de otra manera las cosas no salían", dijo el volante del Mónaco francés.
Pero, sin lugar a dudas, el más incisivo fue Sebastián Abreu. Ante la pregunta de por qué hubo tanta diferencia entre lo que se vio en Morumbí, ante Brasil, y lo de ayer el delantero dijo: "Paráte y mirá la cancha, ahí está la diferencia". Otro periodista preguntó: "¿Por qué no salió lo planificado?" El "Loco" respondió: "Porque en el Complejo Celeste se puede jugar y acá no".
Forlán (único con custodia personal), Godín, Lugano y Gargano se fueron sin hablar, como si no tuvieran que ver con lo sucedido.
MÁs palabras celestes
Bueno fue autocrÍtico
El delantero de Peñarol reconoció que la selección uruguaya esperaba mucho más de Venezuela: "Ellos fueron mucho menos de lo que creíamos; pero hay que reconocer que nosotros también", afirmó. Además, reconoció que participó poco en el juego.
Suárez en la montonera
El "Pibe" Suárez no tuvo un buen desempeño en el partido y, a su entender, el problema fue la "montonera" en el fondo: "Era impresionante la cantidad de gente que había, era una montonera impenetrable. Después me abrí un poco pero fue lo mismo, estaban muy cerrados".